Si hay algo en lo que todos los mortales estamos de acuerdo

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Si hay algo en lo que todos los mortales estamos de acuerdo es que nos sienta como un tiro que nos pongan una multa. Nunca nos la merecemos y siempre tenemos excusas convincentes con que demostrar nuestra ‘inocencia’. Por eso, nos encanta encontrar casos curiosos que demuestren la voracidad recaudatoria de las autoridades aunque sea en la otra punta del mundo como el del guarda australiano que le puso una multa a un perro por estar ‘mal estacionado’. El can en cuestión estaba atado a la valla que rodea el centro comercial Darwin’s Rapid Creek, cuando un agente de tráfico consideró que la mascota no debía estar ahí, por lo que escribió una infracción y la adhirió a la correa del animal. Según un testigo de la escena, que dijo no podía creer lo que estaba viendo, “Una señora de edad entró al shopping y antes ató al perro a la reja y le dejó un recipiente con agua. Al rato dos inspectores se acercaron y para mi asombro le hicieron una boleta y se la pegaron a la correa». El portavoz del Ayuntamiento, Grant Fenton, explicó que la decisión de los inspectores fue acertada porque “usted no puede simplemente atar un animal e irse”.

Otro suceso llamativo le ocurrió a un ciudadano noruego que fue multado tras denunciar en una comisaría que había sido estafado por una prostituta. El hombre se convirtió en la primera persona en la provincia de Tromsoe que se enfrenta a cargos por contratar servicios sexuales, ya que la ley que lo prohíbe entró en vigor este año.

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