El homenaje a Juanito (va por usted, Báñez)

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Estaba contento desde este mediodía. Ustedes ya lo habrán adivinado si me siguen habitualmente, pero por si acaso reitero que esta columnita, que puede llegar a parecer una tontería, tiende a prepararse más veces de las deseadas a base de invertir en ella sangre, sudor y lágrimas. Porque la irascibilidad de mi jefe, amén de legendaria, aflora con relativa frecuencia. Y hoy parecía estar todo dispuesto para no toparme yo con ella gracias la ministra Fátima Báñez y a su gloriosa rueda de prensa.

"¿Vive Báñez en un mundo paralelo?", le he soltado a mi jefe en cuanto me lo he cruzado, con unos aires de confianza desconocidos en mi persona a estas horas de la tarde. "Porque eso de que la reforma laboral frena el paro y lo de destacar el descenso en el número de chavales que están sin curro evitando mencionar que la peña se está largando es como para….". El caso es que poco antes de yo explicarle, tratando de buscar su complicidad, qué habría que hacer con Báñez cuando dice esa clase de cosas el tipo me ha interrumpido para decirme lo siguiente: "No contesto a obviedades". Así que aquí estamos, tratando de rellenar este hueco a base de sagre, sudor y lágrimas pero siendo consciente, a su vez, de la magnanimidad del destino, que en esta ocasión ha tenido a bien ahorrarme la bronca.

También podía haberle preguntado otra cosa en vez de sufrir en silencio, estarán pensando ustedes. Y los precedentes avalan su reflexión, pues eso es lo que he hecho otras veces. Preguntarle otra cosa a mi jefe, digo. Sin embargo, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de abordar el tema, entre otras cosas porque le debo un homenaje a mi amigo Juanito: un licenciado en Historia que ahora se gana la vida como puede en Chile. Juanito tuvo a bien largarse a Latinoamérica para no joderle el discurso de hoy a la Báñez, supongo. Y yo estoy ahora mismo dándole a la tecla y yéndome por las ramas para mantener el trabajo. En definitiva, para no eclipsar el gesto de Juanito con la ministra ocupando su puesto en las colas del paro.