El vodevil marbellí de González

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De mayor quiero trabajar en CEIM. Y no lo digo por decir, no. Lo digo porque después de pasarme el día escuchando información sobre el ático de Ignacio González en Marbella, lo único que me ha quedado claro es que no debería envidiar la capacidad adquisitiva del presidente de la Comunidad de Madrid, sino la de su señora.

Primero sonaba algo de un alquiler de 2.000 euros, luego que si estaba a nombre de una empresa en un paraíso fiscal y por último que el señor González tiene el ático en propiedad desde el año pasado (vamos, que me lo explique quien lo entienda). Bueno, a su nombre y al de su mujer, que es la que ha pagado el 80% de este apartamento.

Entre ambos bien podrían escribir un libro de autoayuda para el ahorro y la inversión. Dice mi jefe que esta historia es ‘vodevilesca’ y no seré yo quien le quite la razón.

Lo mejor del asunto es que la señora esposa de González no es política, futbolista ni modelo, sino que trabaja para el señor Arturo Fernández, el presidente de CEIM. Por si no les suena, que a mí hasta ahora no me decía gran cosa, se trata de la confederación empresarial de Madrid-CEOE, que parece que paga excelentemente a sus empleados aunque tenga algún que otro atraso en sus pagos a la Seguridad Social.

Menos mal que con la ayuda de la Comunidad de Madrid podrán hacer frente también a estos atrasos. Pero no me quiero ir por las ramas; volviendo al tema del ático en Marbella, me dice el señor que me paga el sueldo que estará encantado de conocer los pormenores de esta adquisición por parte del señor Ignacio González, aunque inicialmente no se ponga en duda la honestidad de los métodos.