Encuestas para masoquistas

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Las encuestas políticas en España parecen concebidas como un ejercicio para masoquistas. Los comprobamos elección tras elección con los resultados de los sondeos a la puerta de los colegios que difunden religiosamente las televisiones a las ocho en punto de la tarde. Rara vez, menos que la que correspondería a un cálculo de probabilidades en las cifras, los resultados coinciden con los que unas horas más tarde arroja el escrutinio.

Pero, como el masoquismo es muy terco, las empresas audiovisuales se empecinan en volverlo a intentar, al menos mientras televisiones y radios paguen, la siguiente convocatoria y los ciudadanos esperamos sus pronósticos como papanatas al final de la jornada aún a sabiendas de que esos datos no pasan de papel mojado para entretener los nervios de los más impacientes y para dar argumento a los partidos para anticipar lo que el manual les dice que deben anticipar, es decir, que han ganado aunque su derrota sea de las que hacen historia.

Pues con las encuestas que periódicamente publican los diarios sobre previsiones electorales ocurre lo mismo. Aparte de la frecuencia en que no aciertan ni una, a veces lo que ofrecen los diferentes institutos de detección de la opinión pública es tan contradictorio que si a algo invitan sus averiguaciones es a partirse de la risa. El domingo pasado, El Mundo aseguraba que el PSOE sin Zapatero al frente de las listas recuperaba terreno y que Carme Chacón superaba en apoyo electoral a Alfredo Pérez Rubalcaba y a Bono. En cambio ABC sostenía que Rubalcaba es el candidato preferido por los socialistas en un porcentaje muy superior al que respalda a Chacón. Aparte que al contrario de lo que anticipaba El Mundo, ABC, mejor dicho sus encuestadores, estiman que nada menos que el 42 por ciento de los ciudadanos no cree que la ausencia de Zapatero de la contienda mejore sensiblemente sus resultados. Es decir, que si y que no aunque mejor todo lo contrario que es, ya se sabe, la forma más segura de pontificar sin equivocarse.

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