Los burócratas cubanos creen en la resurrección

Bandera de Cuba
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Los burócratas abundan en este mundo, pero los cubanos ocuparían el podio con alguna que otra medalla. Hay dos filmes cubanos de los años 60s que tienen una actualidad perdurable: La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968), ambos del reconocido director ya fallecido, Tomás Gutiérrez Alea.
 
Burócratas abundan este mundo. Cada uno con sus características propias pero, sin ánimos de competir, los cubanos ocuparían el podio con alguna que otra medalla con un récord al parecer insuperable: la fecha de vencimiento de los certificados de defunción. Con tal acto de soberanía burocrática están reconociendo al mismo tiempo la posibilidad de resurrección.
 
Mucho daño está causando la burocracia al país y a sus gentes.
 
Sin mencionar a fondo los alemanes, tan organizados, cronometrados y disciplinados que sólo el fin de semana le hacer el amor a la pareja (una vez a la semana es cosa de mente sana, según libre traducción),  los empresarios vietnamitas privados o estatales que nos visitan como parte de las delegaciones de alto nivel político, se quedan boquiabiertos con el papeleo requerido para poder vender veneno de serpiente para uso medicinal.
 
No ha cambiado mucho desde entonces el burócrata del filme de Gutiérrez Alea salvo en el corte de cabello y las maneras de vestir porque en cuanto a mentalidad de cuños y planillas, la isla sigue igual… o peor, con esta perdurable estirpe de damas y caballeros entorpeciendo el proceso de reformas. Resulta que hasta ideas políticas tienen.