Presidenta de primera

Diego Carcedo, periodista
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Ignoro el sueldo que cobra la Presidenta de Argentina para poder darse tantos caprichos. Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina y esposa de antiguo presidente, es una presidenta de primera; de primera página, quiero decir, porque todos los días concita grandes titulares y no precisamente por los éxitos de su Gobierno, que una vez más tiene al país, uno de los más ricos del mundo, al borde de la quiebra. Estos días fue noticia porque resbaló y se ha roto el pie izquierdo. ¡Vaya por Dios!

Claro que un percance tan desagradable e invalidante para correr maratones le ocurre a cualquiera. No hace falta ser presidenta de un país importante para dar un traspié, y no sólo político. No. Eso le pasa al más pintado de los mortales. Para lo que sí hay que ser presidenta de un país importante – porque los hay que algo semejante sería imposible por falta de liquidez —es para derrochar como aseguran que la señora Kirchner hace cuando pisa una joyería.

Su joyero acaba de confesar que desde que habita en la estancia de Olivos y trabaja en la Casa Rosa, las sedes presidenciales en Buenos Aires, doña Cristina se ha gastado en joyas una media de un millón de dólares al año. Ella sí que es una buena clienta, debe de estar pensando su proveedor de alhajas, oro y piedras preciosas. Un millón de dólares anuales es una pasta gansa y no se la gasta cualquiera y menos en tiempos de crisis.

Ignoro el sueldo que cobra la Presidenta para poder darse tantos caprichos. La gente en Argentina piensa que quizás tenga otras fuentes de ingresos para satisfacer esos lujos. Lo que no está nada claro es qué hace con antas joyas. Bien es verdad que suele ir siempre muy bien surtida de pendientes, collares, pulseras y anillos. Pero joyas por un millón de dólares anuales de presupuesto, debe de ser pesado de llevar. No es de extrañar que con tanto peso encima resbale y se fracture un pie.

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