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“Ahora que la situación vuelve a la calma en Madrid no importas a nadie, te usan y te tiran”

Una enfermera atiende a una paciente
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Una enfermera atiende a una paciente

Los profesionales sanitarios huyen de la Comunidad de Madrid ante la precariedad de los contratos que ofrece el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

sábado 30 de mayo de 2020, 06:00h

“No, no voy a seguir, me voy”. Los sanitarios huyen de la Comunidad de Madrid. La precariedad e incertidumbre que caracterizan a los contratos que ofrece el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso hacen que muchos de estos profesionales no quieran saber nada y se busquen la vida en otras regiones. Sobre todo, ahora que la crisis del Covid-19 ha puesto aún más de relieve estos problemas. Entre ellos, por ejemplo, aquellos que vinieron a ayudar a combatir esta pandemia.

Desde que la presidenta madrileña anunciara a principios de mayo la renovación de los 10.000 profesionales sanitarios contratados contra el coronavirus solo se ha conocido el acuerdo que, hace un par de semanas, cerró con los sindicatos en la Mesa Sectorial al respecto. Sin embargo, los trabajadores siguen sin tener noticias al respecto. Tal es así que este domingo 31 vencen muchos de estos contratos y no se sabe qué pasará. Esto ha provocado que gran parte de este colectivo vaya a dejar Madrid para trabajar en otro sitio.

Este es el caso, por ejemplo, de Patricia, enfermera de UCI, que dejó Granada para venirse a Madrid a arrimar el hombro en el peor momento del Covid. “Ahora que la situación vuelve a la calma en Madrid no importas a nadie, te usan y te tiran”, lamenta. Y es que, “ahora nadie nos cuida”. Según explica en una conversación con EL BOLETIN, en su día firmó un contrato de tres meses, pero con una cláusula “en la que ponía que podían prescindir de mí en cualquier momento”. Es decir, vive mes a mes, con la consiguiente incertidumbre y estrés que eso conlleva.

“Cada mes veo que mi situación puede cambiar y me pueden echar cuando quieran”, afirma Patricia, a quien el contrato se le acaba el 30 de junio. No obstante, ya tiene un gran problema, que es el del alojamiento. Cuando llegó a Madrid para sumarse en este ‘combate’ al Covid ella y otras dos enfermeras se alojaron en una residencia universitaria en Alcalá de Henares por la que, a través de un convenio, pagan 100 euros. Ahora le piden que se vaya. Se acaba su estancia y la ofrecen otro lugar con seis personas. Un problema más en la incertidumbre en la que ella, como miles de sanitarios, se encuentran.

“Estamos cansadas, hay mucho estrés y ahora encima la casa”, destaca esta enfermera, que se siente “decepcionada”, “abatida” y “abandonada”. Tal es así, que tiene claro que se irá. “Vinimos a apoyar esta situación y muchos de nosotros en la próxima pandemia, si la hay, no vamos a venir, porque luego venimos y nos tratan así”, critica. Sin embargo, admite que “luego moralmente no lo haces, porque ves que gente se muere y al final arrimas el hombro y vienes y ayudas”.

Lo único que quieren sanitarios como Patricia son mejores condiciones. “Tampoco que nos traten de superhéroes, simplemente algo un poco más digno”, ya que muchos de estos profesionales se preguntan qué será de ellos el mes que viene. Unas mínimas garantías que no encuentran en la Sanidad madrileña. De ahí que se vayan a comunidades, como el País Vasco, donde algunas de estas enfermeras de refuerzo han encontrado un trabajo con unas condiciones que no consiguen en Madrid.

Sindicatos, como CCOO, vienen reclamando contratos de tres años para este sector, “no solo por dar estabilidad y evitar la temporalidad y precariedad laboral en las plantillas del SERMAS”, sino también para atajar el déficit de personal sanitario y no sanitario en la región.

“¿Quién no se va a ir de Madrid?”

A los médicos de Atención Primaria tampoco les es ajena esta precariedad, con unos contratos de refuerzo de Covid-19 en los que el facultativo debe estar cada día “en una consulta diferente, en un centro diferente e, incluso, en un pueblo diferente”. “¿Cómo se puede conciliar en esta situación?”, se pregunta Alicia Martín, presidenta de Atención Primaria del sindicato AMYTS.

Un claro caso de esto, detalla Martín, es la oferta de un contrato de lunes a viernes en el que el fin de semana no se le paga al profesional y el lunes se le vuelve a contratar otra vez. Un puesto que la médica rechazó por otro en Ciudad Real “con un contrato más estable y mejor pagado”. Y es que, “¿quién no se va a ir de Madrid?”, se pregunta ante esta situación.

A esto hay que añadir turnos de tarde “hasta horas muy pronunciadas” y “si te piden que dobles, la hora al médico se paga 10 euros la hora”. Algo irrisorio teniendo en cuenta la responsabilidad que conlleva este trabajo. “La gente se marcha, es lógico”, destaca la representante de AMYTS. Y lo hacen a sitios como Ávila, donde a estos profesionales les garantizan contratos de tres años. Muy lejos de lo que hace la Comunidad de Díaz Ayuso.

“La gente se va de Madrid, pero también se va de España”, continúa Alicia Martín, que detalla que “en los últimos dos años ha habido 3.000 peticiones de solicitudes para trabajar” fuera del país cada año. “Formamos médicos que luego no fidelizamos en su trabajo y no se quedan aquí”, asegura la representante de Amyts, que no entiende “qué tipo de país permite esto”.

Gustavo García

Periodista adicto a los pasillos del Congreso de los Diputados y a algún cafetillo y pincho de tortilla en la Cafetería de la Cámara baja entre comparecencia y comparecencia. Los gin-tonics los dejo para los diputados... PSOE, PP, IU, UPyD, Podemos, nada se me escapa. Tampoco le hago ascos a la política local y, en especial, a lo referente a la Comunidad de Madrid, que siempre da mucho juego: Esperanza Aguirre, Ignacio González, Tomás Gómez,... Al pie del cañón en ElBoletin.com desde 2007.

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