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Uno de cada cuatro personas con discapacidad activas estaba en paro en 2018

Uno de cada cuatro personas con discapacidad activas estaba en paro en 2018
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Personas con deficiencias auditivas tienen mayores tasas de actividad (58,0%) y las que tienen deficiencia mental, las menores (29,1%).

miércoles 18 de diciembre de 2019, 11:56h
Uno de cada cuatro personas con discapacidad activas estaba en paro en 2018, 10 puntos más que el resto de trabajadores, según revela la estadística 'El Empleo de las Personas con Discapacidad' correspondiente al año pasado, publicada este miércoles 19 de diciembre por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En el año 2018, había 1.899.800 personas con discapacidad en edad de trabajar (de 16 a 64 años), lo que supuso el 6,3% de la población total en edad laboral. De esta cifra, 654.600 eran activos. Dentro de esta población activa con discapacidad se observó mayor porcentaje de hombres, más peso del grupo de 45 a 64 años y menor representación de personas con estudios superiores que en los activos sin discapacidad.

Para la población ocupada con discapacidad (489.500 personas en 2018) se observaron las mismas diferencias en cuanto a sexo, edad y nivel educativo que las señaladas para los activos en comparación con los ocupados sin discapacidad.

La distribución por antigüedad en la empresa fue similar en ambos grupos, con la particularidad de que el porcentaje de ocupados en el tramo 'más de tres años' fue ligeramente superior en las personas con discapacidad, detalla el INE.

El porcentaje de asalariados con discapacidad en las empresas de 50 o más trabajadores del sector privado fue del 2,3%. En esta cifra están incluidas las entidades especializadas en la inclusión social de las personas con discapacidad.

En cuanto al paro, en la población con discapacidad había mayor porcentaje de hombres, de personas de 45 a 64 años y de desempleados con estudios primarios y secundarios que en los parados sin discapacidad. Por el contrario, había menor representación de parados con estudios superiores y de personas de 16 a 24 años.

EL INE añade que lo más destacable del colectivo de personas con discapacidad es su baja participación en el mercado laboral. Así, en 2018, su tasa de actividad fue del 34,5% (medio punto menos que en
2017), es decir, más de 43 puntos inferior a la de la población sin discapacidad.

La tasa de empleo fue del 25,8%, más de 40 puntos inferior a la de las personas sin discapacidad. Dicha tasa disminuyó 0,1 puntos respecto a 2017. Por su parte, la tasa de paro superó en más de 10 puntos a la de la población sin discapacidad (25,2% frente a 15,1%). Respecto al año 2017, la tasa de paro se redujo un punto (dos en el
caso de las personas sin discapacidad).

MENOR PRESENCIA DE LAS MUJERES

Al igual que sucede para la población general, las mujeres con discapacidad tenían menos presencia activa en el mercado laboral. No obstante, su tasa de actividad estaba más próxima a la masculina que en la población sin discapacidad (33,6% frente a 35,1%). La tasa de empleo de los hombres con discapacidad superó en 1,0 puntos a la de las mujeres.

Para el resto de la población de 16 a 64 años, la diferencia fue de 12,8 puntos. Por su parte, la tasa de paro de las mujeres con discapacidad fue inferior a la de los hombres en 0,4 puntos. Para las mujeres sin discapacidad fue mayor en 3,5 puntos.

La tasa de empleo de los hombres con discapacidad aumentó respecto a 2017 en 0,2, puntos, mientras que la de las mujeres disminuyó en 0,4 puntos. Por su parte, la tasa de paro bajó 0,4 y 1,7 puntos, respectivamente.

En 2018 se observó mayor incidencia del desempleo en la población más joven. Las mayores tasas de actividad se dieron en el grupo de 25 a 44 años, tanto para las personas con discapacidad como para el resto de la población; mientras que los mayores descensos se dieron en el grupo de 16 a 24 años para la población sin discapacidad y en el de 45 a 64 en la población con discapacidad (la tasa se redujo en 4,3 y 1,4 puntos, respectivamente).

El INE precisa que la participación laboral está muy determinada por el tipo e intensidad de la discapacidad. Así, la tasa de actividad para el grado de discapacidad de menor intensidad fue del 55,7% en 2018 y disminuyó progresivamente hasta el 10,7% para el grado superior de discapacidad.

Las personas con deficiencias auditivas presentaron las mayores tasas de actividad (58,0%) y las que tenían deficiencia mental, las menores (29,1%). En casi todos los grupos de discapacidad se produjo un descenso de las tasas de actividad respecto a 2017. Los mayores se dieron en los grupos de discapacidad asociados al Sistema cardiovascular, inmunológico y respiratorio y Sistema visual. Solo se registró un aumento de las tasas en los grupos de discapacidad asociados al Sistema osteoarticular y al Sistema digestivo, metabólico y endocrino.

PERFIL DEL TRABAJADOR: INDEFINIDO Y EN SECTOR SERVICIOS

La mayoría de los trabajadores con discapacidad en 2018 eran asalariados, tenían contrato indefinido, jornada completa y desempeñaban su actividad en el sector Servicios. Así, el 88,7% de las personas con discapacidad que trabajó lo hizo como asalariado (4,5 puntos más que las personas sin discapacidad) y el 73,3% tenía contrato indefinido (0,1 puntos más que la población sin discapacidad).

El 83,1% de los ocupados con discapacidad trabajaba a jornada completa, una proporción inferior a la de los trabajadores sin discapacidad (2,5 puntos menos). El 81,1% de los ocupados con discapacidad desempeñó su actividad en el sector Servicios,
frente al 75,3% de quienes no tenían discapacidad.

Por CC.AA, las mayores tasas de actividad dentro del colectivo de las personas con discapacidad en el año 2018 se dieron en Comunidad de Madrid (42,3%), Cantabria (40,4%) y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (53,7%). Por su parte, las menores tasas de actividad se registraron en Canarias (27,4%), Principado de Asturias (29,1%) y Andalucía (29,7%).

Por otro lado, el 27,7% de las personas con discapacidad ocupadas que cotizaron a la Seguridad Social en 2018 tenía algún tipo de reducción o bonificación en las cotizaciones. El porcentaje de asalariados con discapacidad con la modalidad de contrato específico de discapacidad fue del 27,4%.

Las reducciones y bonificaciones en las cuotas de cotización y la contratación específica beneficiaron, sobre todo, a la población masculina, al grupo de edad de 16 a 44 años, a los grupos de discapacidad asociados a deficiencia sensorial e intelectual y a las personas con grado de discapacidad superior al 65%.

De cada 100 personas en edad laboral, 12 percibieron una prestación durante 2018. En el caso específico de las personas con discapacidad el sistema público de prestaciones benefició a 1.268.200. De ellas, 260.000 personas eran activas.

Entre las personas con discapacidad perceptoras de prestaciones, el 81,5% recibió la prestación debido a una incapacidad laboral. Por su parte, el 2,9% lo hicieron exclusivamente en términos no contributivos, es decir, sin haber cotizado previamente por ellas.

Otra medida de protección del colectivo de las personas con discapacidad lo constituye el reconocimiento de la Situación de Dependencia. En el año 2018 el 15,2% de las personas con discapacidad (289.300) tenía también reconocida oficialmente la situación de dependencia. De estas, el 8,7% permanecieron laboralmente activas.

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