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Wielun, 80 años después: el inicio de la devastación nazi en Europa

Una videoinstalación en la ciudad polaca de Wielun recuerda el ataque de Alemania a Polonia que marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial
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Una videoinstalación en la ciudad polaca de Wielun recuerda el ataque de Alemania a Polonia que marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (Foto: Bernd von Jutrczenka/dpa)

Wielun, y no la península de Westerplatte cerca de Gdansk -como se aseguró durante largo tiempo tanto desde Polonia como desde Alemania-, fue el primer objetivo de la invasión alemana a Polonia.

domingo 01 de septiembre de 2019, 19:26h

Las sirenas de alarma ululan y retumban en los oídos. Son las 4:40 de la madrugada del domingo y la noche aún se extiende por la localidad de Wielun.

Una guardia de honor se mantiene firme. Pese a la hora temprana, cientos de personas se congregan en la Plaza del Mercado de la pequeña ciudad polaca, algunos llevando velas.

También hace exactamente 80 años y a esta misma hora un rugido resonó en la pequeña localidad de Polonia entre Lodz y Wroclaw (Breslau): era el que procedía de los aviones de combate alemanes en el cielo. Descendieron sobre la ciudad y detonaron su mortífera carga de bombas.

Wielun, y no la península de Westerplatte cerca de Gdansk -como se aseguró durante largo tiempo tanto desde Polonia como desde Alemania-, fue el primer objetivo de la invasión alemana a Polonia y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939.

Esta localidad polaca se convirtió en la primera bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, a la vez que el ataque contra la población indefensa también constituyó el primer grave crimen de guerra de la Wehrmacht.

Por entonces esta ciudad no tenía fortificaciones, ni industria militar, ni defensa aérea. Más del 75 por ciento del centro de la localidad resultó destruido. Las primeras bombas fueron arrojadas sobre el hospital, aunque tenía marcada una gigantesca cruz roja en su techo.

Ochenta años después, estos crueles acontecimientos cobran vida nuevamente. En una animación de vídeo sobre la pared de una vivienda en la plaza del mercado vuelven a sobrevolar los bombarderos alemanes, a caer las bombas, a escapar los habitantes del lugar.

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, está aquí junto a su homólogo polaco, Andrzej Duda. Aquí, donde "la estela de la violencia y el exterminio tuvo su inicio, que luego se extendió durante seis años por Polonia y por Europa", según explica Steinmeier.

El jefe de Estado germano asegura ser consciente de "que no es completamente obvio que hoy un presidente alemán pueda estar aquí".

Pero Duda le agradece expresamente a Steinmeier por haber viajado hasta allí y "por asumir la responsabilidad". Y añade: "Cuando hablo con usted, veo una persona que quiere recordar a las víctimas con la cabeza gacha y con humildad".

Primero Italia, ahora Polonia: Se trata del segundo domingo consecutivo en el que Steinmeier reconoce el incalculable sufrimiento que los alemanes infligieron a sus vecinos europeos.

Y primero Fivizzano, ahora Wielun: ambas localidades tienen en común que los crímenes cometidos allí por soldados germanos son apenas conocidos en Alemania.

"Demasiado pocos alemanes conocen actualmente este lugar. Demasiado pocos conocen estos hechos", lamenta Steinmeier. "Wielun debe estar en nuestras cabezas y en nuestros corazones", asevera.

El presidente alemán realiza la visita para pedirle perdón a los sobrevivientes y descendientes de las víctimas por algo que difícilmente pueda ser perdonado: unos 1.200 muertos en Wielun, unos seis millones en total en Polonia.

"Me inclino ante las víctimas del ataque a Wielun. Me inclino ante las víctimas polacas de la dictadura alemana. Y pido perdón", agrega.

Steinmeier pronuncia estas frases centrales de su discurso también en polaco y recibe una ovación. La respuesta de Duda: "Que usted esté aquí es una forma moral de reparación".

El presidente alemán había acordado con su par polaco durante una visita en junio del año pasado a Polonia que viajaran juntos a Wielun en el aniversario del inicio de la guerra.

Después de Wielun, los mandatarios se dirigen a Varsovia. En la capital estaba previsto un acto mucho mayor, con numerosos jefes de Estado y Gobierno, incluyendo al presidente estadounidense Donald Trump, quien también tenía previsto tomar la palabra.

En Berlín surgieron temores de que la verdadera conmemoración pudiera quedar en un segundo plano. Por eso resultó oportuno que el presidente estadounidense cancelara su participación poco antes debido al huracán "Dorian" y enviara en su lugar a su vice Mike Pence.

Donald Trump y Mike Pence no son importantes en Wielun, a diferencia de Zofia Burchacinska y Jozef Stepien. Ambos sobrevivientes del cruento ataque alemán se reúnen con Steinmeier en el museo local, que presenta la exposición "Testigos de la época hablan... Wielun el 1 de septiembre de 1939".

El recuerdo de las bombas que estallan, las personas despedazadas y las casas que vuelan por el aire quedó grabado para siempre en su memoria.

Antes de la visita, Burchacinska, actualmente de 91 años, señaló que deseaba una disculpa del presidente alemán por la destrucción de su localidad natal. Ahora, tras escuchar el discurso de Steinmeier, afirma: "Él pidió perdón y nosotros perdonamos".

Wielun logró emerger de las cenizas en las décadas siguientes a la guerra y espera convertirse en un símbolo de reconciliación, así como en un recordatorio sobre la atrocidad de las guerras para la población civil.

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