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Una exconsejera dice que se enteró por la prensa de que las cuentas de Bankia iban sin auditar

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El antiguo comité de auditoría de BFA, matriz de Bankia, asegura que Deloitte no comunicó salvedades en las cuentas de 2011.

miércoles 27 de febrero de 2019, 16:37h

Los exconsejeros de BFA y miembros del comité de auditoría de la entidad que han comparecido en el juicio por la salida a bolsa de Bankia han defendido que las cuentas del grupo correspondientes a 2011 se aprobaron sin el correspondiente informe de auditoría debido a que el auditor estaba pendiente de analizar cierta información con la dirección del banco, pero que Deloitte nunca trasladó que fuera a haber salvedades o algún problema con dichas cuentas.

Según recoge la agencia Europa Press, así lo han señalado Mercedes Rojo, Remigio Pellicer, Pedro Bedia y José Rafael García-Fuster en respuesta a preguntas de sus abogados en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional. Las cuentas anuales formuladas en marzo de 2012 correspondientes al ejercicio 2011 fueron enviadas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 30 de abril de ese año sin el correspondiente informe de auditoría.

Según han explicado, en la comisión de auditoría previa a la formulación de las cuentas por parte del consejo de administración el auditor socio de Deloitte Francisco Celma trasladó que el informe de auditoría no estaba terminado debido a que estaba pendiente de una información que tenía que analizar con la dirección del banco, por lo que una vez recibida y analizada emitiría dicho informe.

Mercedes Rojo ha defendido que el auditor nunca habló de que el informe fuese a contemplar salvedades o que hubiese algún problema con las cuentas, y que “nadie puso en cuestión” que las cuentas de BFA reflejasen la imagen fiel de la entidad. “Había información pendiente de analizar con la dirección del banco, pero no suponía ningún problema”, ha explicado.

Esta versión ha sido también aportada por Pellicer, quien ha indicado que se explicó al comité de auditoría que el auditor “no había tenido tiempo de terminar las cuentas, pero que no había ningún problema y estaba todo correcto”. “Creíamos que había unos pequeños detalles de análisis que no entendíamos que significara ningún deterioro en las cuentas”, ha asegurado.

De su lado, García-Fuster ha respaldado lo anterior y ha afirmado que en ningún momento Celma transmitió que, si no se resolvían las cuestiones en estudio, las magnitudes recogidas en las cuentas podían verse significativamente alteradas. “No hubo ningún dato que hiciese que pudiésemos tener la mínima constancia de algún peligro, todo era normal”, ha recalcado tal y como recoge Europa Press.

Los cuatro miembros del comité de auditoría han asegurado que el presidente de este órgano, Ángel Acebes, trasladó al consejo de administración el 28 de marzo de 2012 exactamente la misma información que les había trasladado el auditor previamente. “Leí en la prensa que la CNMV decía que las cuentas se habían remitido pero sin informe de auditoría y esto me sorprendió y me preocupó. Yo lo comenté con el secretario del comité, pero al día siguiente recibimos un correo de la secretaría general muy tranquilizador, en el sentido de que solo había unos problemas técnicos e informáticos, que no había por qué preocuparse y que los trabajos seguían desarrollándose”, ha indicado Mercedes Rojo.

Dicho correo se recibió el 4 de mayo, señala Europa Press. Según ha indicado Pedro Bedia, estaba dirigido a los consejeros de Bankia y firmado por su secretario general, Miguel Crespo, quien informaba de que las cuentas habían sido depositadas en el Registro Mercantil el 30 de abril sin el informe de auditoría. Entre las causas, se citaban la complejidad del sistema informático y del proceso, que “hacían difícil que el auditor pudiera haber presentado antes el informe”.

El 7 de mayo de 2012 Rodrigo Rato presentó su dimisión y el día 25 de ese mes Bankia informó a la CNMV de que procedía a reformular sus cuentas del ejercicio 2011, pasando de un beneficio de 305 millones a unas pérdidas de 2.979 millones de euros. Según Pellicer, cuando se expuso al consejo de administración los problemas con las cuentas y la reformulación, su reacción fue de sorpresa. Además, no conoció esas cuentas reformuladas con anterioridad. “No conocíamos nada de estos términos, creíamos que las cuentas eran suficientes y que estaba todo correcto”, ha afirmado.

Por su parte, García-Fuster ha recordado que en ese consejo solicitó la palabra para manifestar su “decepción y discrepancia” con cómo se había desarrollado el proceso. “Nunca, a lo largo de 18 meses, se ha expresado por la auditora ninguna objeción ni salvedad, ni tampoco por el interventor general del banco. Se nos ha comunicado siempre que el grupo Bankia había superado las exigencias del Banco de España y que los altos directivos siempre han documentado las decisiones en materia de salida a Bolsa”, indicó entonces, cuando como consecuencia anunció su voto positivo a la reformulación.

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