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Préstamos apalancados: un mercado que empieza a asustar a todos

Préstamos apalancados: un mercado que empieza a asustar a todos
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Los inversores vuelven a tomar más riesgos para buscar fuentes de alto rendimiento en respuesta a una década de bajos tipos de interés.

sábado 17 de noviembre de 2018, 08:00h

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha decidido que es hora de hacer sonar la alarma sobre los préstamos apalancados, un mercado global de 1,3 billones de dólares de deuda asumida por compañías con posiciones financieras precarias. El organismo se suma de este modo a otros como el Banco Internacional de Pagos (BIS), la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra, que también han advertido de la acumulación de deuda de riesgo en los mercados de crédito corporativo.

El fondo que dirige Christine Lagarde espera que la emisión global de estos préstamos a compañías que ya están fuertemente endeudadas o que tengan calificaciones crediticias débiles sea de alrededor de 750.000 millones este año, tras marcar un récord de 788.000 millones en 2017. Diez años después de la crisis financiera mundial, los inversores vuelven a tomar más riesgos para buscar fuentes de alto rendimiento en respuesta a una década de bajos tipos de interés.

Quizás más preocupante es que más de la mitad del montante de las emisiones en lo que va de año se ha destinado a financiar fusiones y adquisiciones y compras apalancadas (LBO, por sus siglas en inglés), pagar dividendos o recomprar acciones de inversores. En otras palabras, a asumir riesgos financieros en lugar de a realizar inversiones productivas. Especialmente relevante ha sido en los sectores de la tecnología, la energía, las telecomunicaciones y la salud.

Si se echa un vistazo al mercado estadounidense, el mayor de todos, se puede ver que las firmas de grado especulativo más endeudadas representan ahora una mayor proporción de las nuevas emisiones que antes de que estallase la crisis. Además, la protección de los inversores es menor. “La demanda de los inversores es un factor importante del reciente crecimiento de los préstamos apalancados”, señalaba el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) en un informe la pasada primavera. “Esto es evidente por la continua disposición de los inversores a aceptar una protección más débil frente al deterioro de la capacidad de pago de las empresas”. Se calcula que el porcentaje de préstamos que se firman con escasas garantías financieras (covenant-lite) supone más del 80% del total.

“La financiación apalancada, que comprende tanto los bonos de alto riesgo (high yield) como los préstamos apalancados, ha duplicado su tamaño desde la Gran Crisis Financiera”, señalaba el conocido como banco de los bancos centrales.

Otra fuente de inquietud es el tipo de inversores que se está viendo atraído hacia este mercado, con el surgimiento de los ‘collateralized loan obligations’ o CLO, nombre que inevitablemente retrotrae a vehículos propios de la ingeniería financiera que provocó la crisis. Los CLO, que empaquetan los préstamos y luego los revenden a otros inversores, compran más de la mitad de las emisiones totales de préstamos apalancados en EEUU, de acuerdo con los cálculos del FMI.

Tanto los reguladores estadounidenses como los europeos han tomado medidas en los últimos años para reducir la exposición de los bancos y los excesos del mercado en general, pero la efectividad de estos pasos, sin embargo, sigue siendo una incógnita, concluye el FMI.

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