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El gasto sanitario de las familias aumentó un 28% en plena crisis

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Amnistía Internacional analiza el impacto de la austeridad de la crisis sobre la salud en España.

martes 24 de abril de 2018, 15:58h

Listas de espera que se duplican, personal sanitario con ansiedad y explotado, aumento del copago farmacéutico que hace que las personas enfermas racionen sus medicamentos, pacientes entre la angustia y el dolor”. Son algunas de las situaciones que denuncia Amnistía Internacional en su informe “La receta equivocada”, que analiza el impacto de la austeridad pública sobre la salud en España.

“Son algunas de las consecuencias de los recortes implementados por el gobierno que degradan nuestro sistema de salud. Y su efecto devastador continúa”, denuncia la ONG. Una de las muestras es la vuelta a la tortilla de la evolución del gasto de los hogares en salud. Las familias cargaban con el 21,7% del gasto sanitario total en 2004, que cayó al 18,9% cinco años después. Pero la crisis disparó ese porcentaje hasta el 24,3% en 2014.

Este incremento del 28,5% “afectó desproporcionadamente a los grupos económicamente vulnerables, como evidencian las estadísticas de las necesidades sanitarias no satisfechas por motivos económicos”, explica el informe de Amnistía.

Aunque España tiene un índice muy bajo de percepción subjetiva de necesidades sanitarias no satisfechas, ésta se incrementó más en las personas del segmento de ingresos más bajos, en comparación con las personas del segmento de ingresos más altos, entre 2008 y 2014.

Un reciente estudio de la UE señaló que la diferencia en cuanto a necesidades no satisfechas entre los segmentos de ingresos más bajos e ingresos más altos aumentó de 0,2 puntos porcentuales en 2008 a 1,6 puntos porcentuales en 2014, lo que constituye “un cambio sustancial”. El mismo estudio que reveló que el 4,4% de la población había dejado de tomar medicaciones prescritas porque eran demasiado caras.

En ese mismo periodo, más de de 400 medicamentos han salido de la financiación del Sistema Nacional de Salud, “dificultando –y en algunos casos incluso haciendo imposible–, la compra de los medicamentos o complementos prescritos”. Eso, sumado al aumento del copago, ha resultado en “ personas enfermas que dejan de comprar algunos o todos los medicamentos que necesitan por falta de recursos económicos”.

De 65 a 115 días para operarse

“El incremento de horas de trabajo, el empeoramiento de las condiciones laborales y la pérdida de hasta 28.500 trabajadores de la salud han provocado un deterioro en el trato que se ofrece a los y las pacientes”, subraya Amnistía, que recoge testimonios de personas que explican cómo, tras atender hasta 33 casos al día, “algunos trabajadores han tenido que abandonar sus puestos de trabajo por ansiedad. Otros aguantan la presión ofreciendo a sus pacientes el mejor trato y tiempo posibles”.

Listas de espera más largas”: Es otra de las denuncias del informe, ya que entre 2010 y 2016 la media para una intervención quirúrgica electiva ha pasado de 65 días a 115. “Muchos pacientes con dolores esperan meses hasta poder acudir a sus especialistas para obtener un diagnóstico. Las personas con enfermedades mentales sufren especialmente el retraso por la ansiedad que estas demoras provocan”.

También denuncia una “insoportable disminución de la calidad”: “Peores agujas para las pruebas de diabetes que hacen los test más dolorosos; sillas de ruedas de peor calidad que provocan inseguridad en las personas con discapacidad, tiempos de consulta que disminuyen mermando la calidad de una buena atención médica”, enumera el estudio.

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