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Tener hijos provoca el 80% de la brecha salarial por género pero no afecta a los hombres

Madre trabajando
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Un estudio revela que la "penalización por hijos" que sufren las mujeres no ha disminuido desde los 80 y que es la gran causante de la desigualdad de salarios.

lunes 12 de febrero de 2018, 11:48h

La maternidad es la clave: según un reciente estudio de tres investigadores de universidades de Londres y Copenhague, “la mayor parte de la desigualdad de género en los ingresos se debe a los hijos”.

Tras un análisis de datos de trabajadoras y trabajadores daneses desde 1980 a 2013, el resultado del estudio muestra que la llegada de los niños crea una brecha a largo plazo entre los ingresos de hombres y mujeres de alrededor del 20%.

En este país, la brecha salarial entre ambos géneros es del 17%, según Eurostat. Ese escalón se alimenta, a partes aproximadamente iguales, de factores como la participación desigual en el mercado laboral, las horas de trabajo y los rangos salariales. La descendencia crea “dinámicas claras” sobre la ocupación, la promoción laboral, el sector de trabajo y la “amigabilidad” de las empresas a la formación de familias según se trate de empleados o empleadas.

Pero el panorama no es halagüeño: lo que los investigadores denominan “penalización por hijos" sobre las mujeres ha aumentado "dramáticamente” desde los 80, según este estudio publicado en el National Bureau of Economic Research (NBER) y también basado en datos de Reino Unido, Suecia y Estados Unidos. Porque si hace casi cuatro décadas tener hijos generaba un 40% de la desigualdad salarial por género, en 2013 es responsable del 80% de la brecha entre los ingresos de mujeres y hombres.

Como posible explicación de la persistencia de este 'castigo' a las mujeres, los investigadores apuntan que las dinámicas y concepciones del hogar se transmiten a través de generaciones, desde padres a hijas (pero no a los hijos), lo que evidencia "la influencia del entorno infantil en la formación de las preferencias de las mujeres con respecto a la familia y la carrera profesional”.

Uno de los gráficos más reveladores del trabajo de investigación recoge la comparación de los salarios de las mujeres que tienen hijos, desde el momento en que los tienen, con los de mujeres que no son madres. A continuación, la línea de ingresos de los trabajadores que son padres y los que no, con una línea sin variaciones:

En otro esquema, el estudio evidencia la influencia de la maternidad en la disparidad de ingresos a lo largo de tres décadas, y se observa cómo esta “penalización” toma fuerza frente a otros tipos de condicionamientos de género en el ámbito laboral. En general, la disparidad ha disminuido, pero la brecha por hijos se mantiene e incluso aumenta:

Los investigadores, de la London School of Economics y la Universidad de Copenhague, concluyen que “a pesar de la considerable convergencia entre géneros, la desigualdad persiste en todos los países”.

“Hemos presentado tres conjuntos principales de resultados. En primer lugar, hemos demostrado que el impacto de los hijos en las mujeres es fuerte y persistente en el mercado laboral, mientras que los hombres no se ven afectados”, concluyen.

En segundo lugar, el estudio descompone la desigualdad de género que puede atribuirse a la maternidad respecto de otros factores, demostrando que los hijos son hoy claves para la desigualdad de salarios entre sus madres y sus padres. “Nuestro análisis representa una reorientación de los análisis tradicionales de la brecha de género: en lugar de estudiar en qué medida hombres y mujeres reciben un salario desigual por el mismo trabajo, estudiamos la medida en que reciben una paga desigual como resultado de los niños (pero no necesariamente por un trabajo igual)”, exponen.

El estudio subraya que los anteriores análisis achacan a la “discriminación” de género la brecha “inexplicada” entre los salarios por sexos. “Pero nuestro análisis destaca que esa brecha inexplicable se debe en gran parte a los hijos. Esto no excluye la discriminación, pero implica que ésta opera a través del impacto de la maternidad”, apuntan.

La línea paterna que marca sólo a las hijas

En tercer lugar, el estudio aporta evidencias sobre cómo funcionan las influencias ambientales en mujeres y hombres a la hora de tomar sus decisiones vitales en torno a la familia y el trabajo. “En particular, hemos demostrado que la discriminación por hijos está fuertemente relacionada con el historial laboral de los abuelos maternos: las mujeres que crecen en familias tradicionales con un sostén masculino y una ama de casa sufren mayores penalizaciones por hijos cuando ellas mismas se convierten en madres”, explica el estudio.

Sin embargo, esa carga no guarda relación alguna con el historial laboral de los abuelos paternos. “En general, estos hallazgos apuntan que las penalizaciones por maternidad están influenciadas por la identidad de género femenina formada durante la infancia, a diferencia de las cargas impulsadas por la identidad de género masculino durante la misma etapa”.

Según los tres investigadores, estos resultados difieren del trabajo previo que enfatiza la formación de preferencias transmitidas de madres a hijos y apuesta por la línea paterna en la retransmisión de los roles de mujeres y hombres respecto a la familia y el trabajo.

Violeta Muñoz

Hago la información de Madrid y a veces escribo sobre Derechos Humanos y Europa. Pro transparencia pública y rendición de cuentas.

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