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¿Y qué hacemos con el Cava?

¿Y qué hacemos con el Cava?
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La calidad y los precios de cada Bodega, independientemente de la Comunidad Autónoma en la que estén, varían, al igual que en cualquier otro vino.

martes 17 de octubre de 2017, 06:23h
Desde hace ya algunos años, y de forma más acentuada en estos últimos días, se habla mucho del “boicot” a los productos catalanes en general, y al Cava en particular, con la ingenua intención de utilizar políticamente a una industria ya muy perjudicada en el mercado interior por los propios hábitos de consumo de los españoles. Quizás antes de dejar de beber algo que se consume más como colofón a algunas celebraciones, y con un uso casi exclusivo en una época concreta del año, y no como acompañamiento real a comidas completas, o como bebida “social” en bares o discotecas, habría que saber un poco más sobre este vino, que a tenor de sus datos de venta arrasa más fuera que dentro.

Lo primero es saber que el Cava es un vino espumoso español, cuyo Consejo Regulador se encuentra en Vilafranca del Penedès y con una región de producción que abarca municipios de Cataluña, La Rioja, Navarra, Aragón, País Vasco, Extremadura y Valencia. Como denominador común todas las bodegas productoras utilizan el Método Tradicional, heredado del método francés, y que tiene autorizadas tanto variedades autóctonas catalanas (Xare-ló, Parellada, Trepat…) como de origen foráneo (Pinot Noir, Chardonnay…). Por lo tanto es tan Cava uno hecho en Sant Sadurní como uno hecho en Extremadura, teniendo ambos una calidad garantizada por el mismo consejo regulador.

Una vez sabido esto las opciones son muchas. La calidad y los precios de cada Bodega, independientemente de la Comunidad Autónoma en la que estén, varían, al igual que en cualquier otro vino, según la antigüedad de los viñedos, el tiempo de reserva o los procesos de recolección. A la hora de comprar una botella de Cava lo ideal es saber para qué lo queremos o en qué ocasión lo beberemos. Si será meramente un vino para brindar, o lo queremos para acompañar una comida completa, ya que la versatilidad de estos espumosos da mucho juego. Lo habitual en la mayoría de los casos es que la importancia de la ocasión determine la calidad y el precio del Cava a comprar, pero ojo, es posible que nos equivoquemos. Los cavas más caros suelen ser los que más tiempo de reserva tienen y en general son “Brut” o “Brut Nature”, mucho más secos y complejos, y que acompañarían sin problemas una comida de principio a fin, por lo que dejarlos para el postre sería un desperdicio.

En nuestra opinión para elegir un buen Cava lo ideal es haber probado varias opciones y tener un conocimiento amplio del producto. En caso de no tener la suerte ni el tiempo para ello, lo mejor es dejarse asesorar por los expertos de la tienda en que lo compramos, y no dejarse llevar por otro interés que no sea el disfrute del vino, que es universal y no sabe de banderas. Si hay alguna duda al respecto nuestra recomendación en estos casos es probar a “maridar” un buen Jamón Ibérico con un Cava Brut Nature, y comprobar de esta manera que solo experimentando sin prejuicios ampliamos nuestra cultura gastronómica.

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