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El fiasco de la empresa brasileña del Canal: solo factura una cuarta parte de lo previsto

Canal de Isabel II
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Edmundo Rodríguez Sobrino, hoy en la cárcel, hizo una proyección financiera de la empresa para justificar su compra en 2013 que no se han cumplido ni de lejos.

jueves 13 de julio de 2017, 12:25h

Hoy conocemos nuevos datos sobre el quebranto económico que ha provocado al Canal de Isabel II la adquisición de la empresa brasileña Emissao Engenharia e Construcao, una compra plagada de supuestas irregularidades que destaca entre todas las corruptelas cometidas en esta empresa pública madrileña.

Desvela hoy elindependiente.com que “Emissao Engenharia e Construçoes Ltda facturó el pasado año el 25% de lo que el Canal de Isabel II había calculado que la empresa brasileña facturaría en 2016 cuando se planteó la compra del 75% del capital de esta sociedad a finales de 2013”. Resaltando que “ni la cifra de negocio ha sido la proyectada ni se amarró la millonaria cartera de contratos por los que pujaba, lo que acrecienta aún más las dudas sobre la operación que investiga el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional en el marco del caso Lezo”.

Explica el digital de Casimiro García-Abadillo que “el 3 de abril de 2013, el entonces presidente ejecutivo de la filial latinoamericana del Canal de Isabel II (Inassa) y hoy en prisión incondicional, Edmundo Rodríguez Sobrino, expuso pormenorizadamente en el consejo de administración de Canal Extensia SAU -accionista mayoritario de Inassa- los detalles de la compra de Emissao, de la que terminaría adquiriendo el 75% de las acciones siete meses después”.

Resalta el medio que “como consta en el acta de la sesión, incorporada a las actuaciones que dirige ahora el juez Manuel García-Castellón, Rodríguez Sobrino dibujó la proyección financiera que tendría Emissao hasta 2018. El positivo escenario trazado era uno de los elementos que sustentaba la decisión de tomar el control de esta empresa, la primera incursión de la filial del Canal de Isabel II en el mercado brasileño”.

Y subraya que “de acuerdo con la hipótesis planteada en vísperas de la compra, Emissao iría incrementando de forma ininterrumpida su facturación en los ejercicios venideros hasta superar los 141,4 millones de dólares en 2018, tras haber cerrado el ejercicio correspondiente a 2012 con una cifra de negocio de 40,6 millones y considerar factible alcanzar los 100 millones en 2013”.

Sin embargo, según informa elindependiente.com, la empresa brasileña facturó el pasado año 31,8 millones de dólares, cifra muy alejada de los 123,5 millones que Rodríguez Sobrino expuso a los consejeros de Canal Extensia que se ingresarían en 2016.

También fallaron estrepitosamente las proyecciones financieras para 2015 (34,7 millones de dólares frente a los 115,4 millones augurados) y 2014, ejercicio que se esperaba saldar con unas ventas de 107,8 millones y tan sólo se obtuvieron 41,6 millones. Precisando el medio online que “las cifras de facturación están calculadas con la paridad real brasileño-dólar estadounidense que se registraba este miércoles, sin repercutir la fluctuación que ha experimentado en estos años la cotización de la moneda brasileña”.

Destaca este digital que “las cifras de negocio se proyectaban sobre una premisa que ha resultado también fallida. En abril de 2013, las perspectivas de nuevos contratos de construcción y prestación de servicios a cinco años sumaban 354 millones de dólares, de los que Emissao esperaba amarrar al menos un 40% (156,6 millones de dólares) atendiendo a los proyectos presentados y asignados en los ejercicios precedentes. A ello se sumaba un contrato de operación por valor de 38 millones de dólares hasta 2039”.

Recuerda que “esa previsión se revisó al alza cuando la operación de compra de la compañía brasileña volvió a analizarse en la reunión que el consejo de administración de Canal Extensia celebró el 10 de octubre de 2013, apenas un mes antes de que la filial del Canal de Isabel II adquiriese el 75% del capital de Emissao tras desembolsar 21,4 millones de euros. Entonces, la expectativa de nuevos contratos se elevaba a 522 millones de dólares, con una previsión real de lograr encargos por 209 millones de dólares”.

Y resalta que “lejos de confirmarse los cálculos, Emissao ni alcanzó la facturación prevista ni consiguió las millonarias licitaciones por las que pujaba, lo que ha supuesto un desfase entre el importante desembolso realizado -en total 36,5 millones de euros, cantidad en la que se incluye un préstamo intercompañía por 10 millones de euros y los intereses no pagados de este crédito- y la situación actual de la compañía. El Canal de Isabel II reconoce ya que la empresa brasileña vale hoy ocho millones de euros menos de lo que invirtió. Ése es el importe al que asciende el deterioro del fondo de comercio”.

Haciendo hincapié en que fue una inversión ruinosa. Un mes después de la adquisición, Emissao figuraba en las cuentas del Canal de Isabel II con un patrimonio neto de 10.629.000 euros, lo que suponía una depreciación del 50%. En diciembre de 2014 se tasaba en tan sólo 5.380.000 euros y a finales de 2015 aparecía en el balance consolidado del grupo con una valoración negativa de 5,54 millones de euros.

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