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Preludio

lunes 22 de agosto de 2016, 00:00h
Política transicional
Política transicional
Es que lo que está planteado no es asunto electoral. No es, entonces, del campo de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática).
Hoy no vengo en plan de prospectivista, sino de analista interesado. Aunque apoyado en mi último juego de escenarios. Pasa que el régimen madurista –voy directo- podría estar en sus últimos días. O lograr su consolidación. Depende del juego complejo de la política, las instituciones venezolanas (Ejemplo: la Fuerza Armada) y factores externos diversos (Ejemplo: La OEA y Mercosur). Vienen días de definiciones políticas, no electorales.
 
Es que lo que está planteado no es asunto electoral. No es, entonces, del campo de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática). Lo de ella es una elección. Unos espacios. Un lugar en el sistema. En lo planteado en estos días, los factores decisivos son otros: la buena política, la lucha, la ventaja en la correlación de fuerzas y la suerte. Nada que ver con pujas aparatistas por espacios objetos de elección.
 
Ante los escenarios planteados, ya nada será igual en Venezuela. Aplican los mencionados “Venezuela en el Abismo” y “Proceso a la Democracia y el Mercado”. La “apuesta” es dura; pero, responde a la realidad de la dinámica en curso. Lo electoral –rasgo relevante del neocomunismo del Foro de Sao Paulo- fue degradado por el régimen. Y lo que hemos llamado “el sistema” (régimen, MUD, intelectuales orgánicos, interesados externos (con sotanas o sin ellas), opinadores de oficio  y el “business electoral”) entra en aprietos y debe transformarse.
 
Los partidos de la MUD deben definirse: o asumen la política, o caen en la torrentera al abismo. Esto último abre espacio a nuevos actores políticos. Ya está pasando. Más o menos lo mismo que en 1957-58 y del 2002 al 2004. Ojalá que con un final más feliz.
 
La irrupción de Enrique Aristeguieta Gramcko, promotor del “Decreto Gramcko”, “Venezuela Soberana”, #VíaDiferente y una fuerte opinión política en redes, de gente -#DecretoGramckoYA, por ejemplo- que no solo se proclama sociedad civil, sino que, incluso, adversa los partidos, muestra que los escenarios son desfavorables al “sistema”. La MUD puede terminar sin su oxígeno.
 
De hecho, para confirmar lo que digo, en el momento de escribir conozco un reciente comunicado de las minorías de la MUD -los que no están en el “cogollo”- y algunos voceros externos, con un contenido y propósito muy cercano a los recientes manejos de la sociedad civil.  El “Comunicado de la Unidad, a los ciudadanos civiles y militares” es, sin dudas, una escisión política resultante de lo que analizamos. La referencia al mundo militar debe tener a Ramos Allup y Borges a punto de histeria.
 
La sociedad civil debería tomar nota. No todo el mundo partidista anda de amores con el sistema. Y en política, la fuerza, los aliados, la correlación de fuerzas, la constitución de una nueva hegemonía, etc., cuentan… ¡y mucho!
 
Léanme bien: el régimen sabe que “algo huele a podrido en Dinamarca”. Y la MUD también tiene nariz. La MUD se va a partir. Los incentivos a la unidad electoralista se esfuman. Los venezolanos recuperan el oxígeno de la política. Los aliados potenciales perciben incentivos para actuar, que estaban desaparecidos. Al régimen le quedan la violencia y sus panas y mercenarios externos.
 
Al mundo se le ruega seguir la dinámica venezolana. No es pretensión de protagonismo nacional. Pero, como dice Aura Palermo, somos un caso de relevancia mundial. ¿Se la jugará el mundo por Venezuela? Mientras esperamos la respuesta, ¡juguémonoslas nosotros mismos!
 
Santiago José Guevara García
Valencia, Venezuela
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1
 
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