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Venezuela: La lucha actual no es para volver al pasado

miércoles 17 de agosto de 2016, 00:00h
Política transicional
Política transicional
Díganme con el corazón en la mano: ¿en verdad aprendimos del pasado?, ¿tenemos, hoy, bien claras las opciones de futuro?
No es fácil comprender el modo en que el tiempo se muestra en cada uno de nosotros y en realidades más amplias. Somos pasado, presente y futuro al mismo tiempo: siempre estamos en el presente; pero, en él disponemos del aprendizaje del pasado y aspiramos uno u otro futuro; generalmente varios, a distintos plazos interrelacionados.
 
Pues, sí: del pasado, el aprendizaje; del futuro, las opciones abiertas hoy y, en ese hoy, la posibilidad de actuar. Pasa en lo personal y pasa en la política, por ejemplo. Es la esfera que nos interesa en este artículo.
 
En la política venezolana actual, el pasado, el presente y el futuro están ahí, hoy, actuando. ¿Ha habido aprendizaje? ¿Hemos avizorado nuestros futuros posibles? Y, finalmente, ¿hemos definido nuestras posibilidades mejores?
 
Díganme con el corazón en la mano: ¿en verdad aprendimos del pasado?, ¿tenemos, hoy, bien claras las opciones de futuro? y ¿estamos haciendo hoy lo que nos permite nuestro aprendizaje para enfrentar la construcción de un mejor futuro? Estoy convencido de que no. Pero, tómenlo solo como un criterio de prospectivista; el cual, ojalá, pueda ser desmentido por los hechos.
 
Pregunto: si el pasado previo a 1.998 fue tan bueno, como algunos dicen, ¿por qué llegamos a Chávez y sus dañinos aliados de todo tipo? Estoy convencido de que ese pasado –con sus innegables avances y logros- fue mediocre; al menos, desde 1.969. Siendo así, ¿por qué está presente en algunas opciones políticas a la vista? Vuelvo a preguntar: ¿somos inteligentes si, conocidos ese pasado y el terrible presente que llegó por sus omisiones y debilidades, aceptamos que la lucha actual es para volver a él? Pues, sí, para muchos, la lucha actual es para volver al pasado.
 
¿Es que acaso el modo de actuación de nuestros políticos no sigue siendo corporativista (de “cogollos”), rentista (renuentes a lo productivo) y prebendario (el poder para el beneficio propio, más que para las realizaciones colectivas)? ¿O no es cierto que la gente sigue pensando más en el líder (tradicional o carismático) que en el liderazgo y el reto de la creación institucional?
 
Pregunto: ¿No hay más futuro para los venezolanos que reproducir el pasado? ¿No tenemos disponibles más opciones? Con mayor fuerza aún: ¿podemos sentirnos contentos, estando como estamos, a doscientos años de nuestra independencia y más de cien de explotación petrolera? ¿No hay una evidente muestra de fracaso nacional?
 
¿Y, honestamente, podemos afirmar que se debe solo a Chávez y su perverso proyecto? Puedo decir, con propiedad, que no. Será tema de otro artículo. ¿Vamos a poner nuestro futuro en manos de quienes no supieron resolver el generoso pasado? Pues, si ésa fuere la decisión, a mí no me parece razonable, ni favorable.
 
¿Qué hacer, entonces? La Prospectiva, como la practicamos, nos puede dar una respuesta. En reciente ejercicio, que podríamos describir más adelante, llegamos a una definición –no la única posible- de los tres escenarios que avizoramos para la Venezuela de los próximos tiempos: el Escenario Pesimista, “Venezuela en el Abismo”, el Escenario Tendencial, “Mantenimiento Inteligente del Sistema” y el Escenario Optimista, “Proceso a la Democracia y el Mercado”.
 
¿Tendremos la suficiente inteligencia para montarnos sobre el Escenario Optimista? ¿Ganarán las fuerzas inerciales? ¿O Venezuela perdió el carril del futuro y se hunde en un oprobioso y vergonzoso retroceso? Mis sufridos compatriotas: la respuesta la tenemos los venezolanos en nuestras mentes y voluntades. La lucha actual no puede ser para volver al pasado.
 
Santiago José Guevara García
Valencia, Venezuela
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1
 
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