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La sanidad madrileña recurre a la caridad: la nueva UCI del Niño Jesús pagada vía donativos

miércoles 14 de diciembre de 2016, 00:00h
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid
Concluye la campaña solidaria de la Fundación Aladina para una reforma “imprescindible” que necesitaba la UCI del hospital público Niño Jesús y que la Comunidad de Madrid no ha asumido.
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid
“Es una imperiosa necesidad que los niños graves sean atendidos en unas óptimas instalaciones, que haremos posible. Fundación Aladina trabajará incansablemente por el bien de los niños gravemente enfermos”. Con estas palabras esta ONG se marcaba un objetivo que ha logrado alcanzar este miércoles: que la UCI del hospital público del Niño Jesús tuviese la “reforma integral” que necesitaba.
 
A través de una intensa campaña solidaria, la Fundación Aladina ha conseguido recaudar, por medio de donativos, un total de 1.500.000 euros para dotar de la “mejor tecnología posible” a la sala. Unos trabajos de los que la Comunidad de Madrid se ha desvinculado desde el momento de la firma del convenio con la ONG, a pesar de que el que fuera director del servicio durante más de 30 años, Juan Casado, hablase de una obra que era “imprescindible”.
 
Bajo el lema “Achuchones Solidarios”, la entidad sin ánimo de lucro ha contado con el impulso de importantes personajes públicos. Un “primer gran achuchón” que comenzó hace varios meses con el apoyo de los jugadores del Real Madrid y del Atlético de Madrid en uno de los múltiples derbis madrileños del año. Poco después, como agradece la Fundación Aladina, se fueron sumando a la campaña caras conocidas como la de Samantha Vallejo-Nágera, Alaska y Mario, Matías Prats y Pedro Piqueras, Santiago Segura, José Coronado, la Selección de Baloncesto…
 
Porque, a pesar de que desde la Fundación Aladina recalcaron que “el hospital es de los mejores de Europa”, las carencias de la UCI del centro público también aparecían. “Es un dinosaurio andante, necesita unos achuchones”, reclamó Paco Arango, el presidente de la fundación, en la Cadena SER hace unos meses. De hecho, los familiares de los pacientes son conscientes de los problemas que tenía: “Es una UCI con un personal extraordinario, pero con unas carencias importantes”, denunció en el mismo medio una madre.
 
La UCI contará con una gran novedad: luz natural
 
Una UCI del Niño Jesús completamente renovada y que ha sido presentada este miércoles tras varios meses de campaña solidaria. Con los trabajos finalizados, la sala contará con una de las necesidades que brillaban por su ausencia: la luz natural. “El proyecto, desarrollado por la arquitecta Elisa Valero, prevé también dotar de luz natural al pabellón. En la actualidad, los niños no pueden distinguir entre el día y la noche: no hay luz natural”, relató la Fundación Arandina a finales de enero de este año.
 
De esta manera, la UCI Aladina-Juan Casado dispondrá de 14 puestos-camas equipados para cuidados intensivos, 14 brazos robóticos, siete puestos simples y una doble para politraumatismos, seis boxes de aislamiento, control de iluminación natural y artificial, central de vigilancia de enfermería, sistemas de eficiencia energética y confort acústico, sala de descanso de enfermeras, almacén de equipamiento y cuartos de servicio limpio, sucio y de lencería, habitación para residente con baño propio, así como estores para separar las camas y potenciar la privacidad del paciente.
 
Toda una “gran obra”, como la bautizó la ONG, ante esa “imperiosa necesidad” de reformar a un “dinosaurio andante” como era la UCI del hospital público infantil. Pero no sólo la entidad instaba a acometer una serie de trabajos. Desde el Sindicato de Enfermería, la secretaria general de Acción Sindical, Mercedes Sánchez-Ramade, relata a ElBoletín.com que las instalaciones estaban “muy mal, muy deterioradas, la imagen era de necesitar una reforma”.
 
La Comunidad de Madrid se desvincula al no ser una reforma imprescindible
 
A pesar de la urgencia que afirmaba la Fundación Aladina, desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid sentenciaron en marzo a El Mundo que, aunque “como cualquier otra instalación, es susceptible de mejorarse en cuanto a confort e iluminación”, si los trabajos fuesen necesarios desde “el punto de vista médico y sanitario o si esta reforma fuera imprescindible” habría sido el propio Gobierno de Cristina Cifuentes quien habría asumido los costes de las obras. Desde ElBoletín.com se ha intentado contactar con el Gobierno madrileño para saber las razones para no subvencionar este trabajo, pero no se ha encontrado respuesta alguna.
 
Aun así, la presidenta regional, Cristina Cifuentes, y el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, no han faltado a la inauguración de la nueva UCI del Hospital Niño Jesús. Un acto en el que la Comunidad de Madrid, por medio de un comunicado, ha reconocido una de las grandes deficiencias que tenía la sala: “La gran novedad de la nueva UCI es la presencia de la luz natural. Los niños oncológicos pueden llegar a pasar un mes en la UCI y sin luz natural no pueden distinguir el día de la noche y pierden la noción del tiempo”.
 
Otra de los contrastes que ha destacado el propio Ejecutivo popular ha sido el aumento de los boxes para pacientes en aislamiento: “La antigua unidad contaba con dos boxes para pacientes en aislamiento. La nueva UCI cuenta con seis boxes con presión positiva y negativa para los pacientes infecciosos. Además, dispone de un equipamiento tecnológico más avanzado y un control central de vigilancia para el personal de Enfermería”.
 
Aunque la Fundación Aladina ha asumido el 100% de la campaña, Cifuentes ha celebrado que esta reforma es “resultado, por una parte, del compromiso de la sociedad civil madrileña; y por otra, de la política del Gobierno regional en favor de una sanidad pública, gratuita, universal y de la máxima calidad”.
 
Dos reformas en la última década
 
Con estas obras, el hospital público madrileño ha registrado sus terceras reformas en la última década (dos con dinero completamente público). El último trabajo que destinó la Comunidad de Madrid al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús fue en marzo de este 2016 cuando se centró la mirada en las “obras de adecuación integral de acabados e instalaciones en zona disponible del testero de la sala San José”  en la primera planta del  Hospital de Día Médico en el edificio. Hasta ese entonces, las últimas obras que se pueden encontrar en la página oficial de la Comunidad de Madrid databan de 2007 cuando se emitió la orden para construir la sala de espera del Servicio de Traumatología ­en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.
 
No obstante, la situación de las UCI pediátricas en Madrid ha sido denunciada por el Sindicato de Enfermería y por la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid (MEDSAP – Marea Blanca). “Hay algunas instalaciones tercermundistas”, asevera a este medio Sánchez-Ramade.  Por su parte, Carmen Esbrí, portavoz del colectivo en defensa de la sanidad pública, recalca que en la región “no hay camas para niños” y este escenario ha salido a relucir con el último brote de bronquiolitis que, como publicó la Cadena SER recientemente, no tiene puestos libres para nuevos pacientes.
 
Un total de 53 camas operativas para cuidados intensivos pediátricos que este miércoles ha contado con las 14 que aporta el Hospital del Niño Jesús gracias a la reforma integral que ha tenido que realizar una ONG en vez de la Comunidad de Madrid.

Marco González

Periodista o intento, por lo menos. Aprendiendo. Y todo con un mejunje en la cabeza, pero con el periodismo comprometido como pegamento de unión.

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