Rouco busca un baño de masas en la Misa de la Familia del domingo para ‘retar’ a Roma

Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española

El próximo domingo, el todavía Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, espera reunir a 500.000 fieles en la Plaza de Colón de Madrid, en el que puede ser último gran acto como líder de la Iglesia Católica española. Si los supuestos planes del Papa Francisco para la Iglesia española pasarán, como se ha dicho en muchos medios, por eliminar por completo el legado del actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, tal vez lo tenga más difícil de lo que parecía en un principio.

Sobre todo si consigue reunir a 500.000 fieles en la Plaza de Colón de Madrid en la que puede ser su último gran baño de masas público: la Misa de la Familia. Que, en esta ocasión coincide además, con la polémica reforma de la Ley del Aborto que impulsa el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón y que muchos consideran un triunfo personal de Rouco.

De hecho, este acto, convocado por primera vez en 2007, siempre en coincidencia con la festividad de la Sagrada Familia, habría sido concebido por Rouco, como una contestación a las medidas ‘laicistas’ impulsadas por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, entre ellas, precisamente, la nueva Ley del Aborto, que entonces sólo se perfilaba en el horizonte, y la aprobación de matrimonio Gay.

El Arzobispo de Madrid, contó con el apoyo de los movimientos de la Iglesia, especialmente con el de Camino Neocatecumenal, los ‘kikos’, y el Opus Dei. Y también con el de un sector del PP que consideraba que el partido, entonces en la oposición, podía sacar provecha de esas movilizaciones callejeras contra el Gobierno socialista.

Rouco fue muy poderoso, incluso en Roma, con Juan Pablo II y con Benedicto XVI, pero sus posiciones no parecen coincidir con las del actual Pontífice. De hecho, se ha hablado de la distancia que existe entre ambos y de su inmediato relevo en la cúpula de la Iglesia española de donde puede ser desalojado en cualquier momento por el Papa. Rouco ya presentó su renuncia, al alcanzar la edad marcada por los estatutos y su jubilación podría estar a punto de llegar.

Pero se dice que sus posturas, ultraconservadoras, casan mal con las de un Francisco que quiere una imagen muy distinta para los dirigentes católicos y que en Roma se buscan fórmulas para sustituirle y sacarle del escenario.

También se asegura que Rouco está dispuesto a dar la batalla y que incluso aspira a superar el récord de Meisner, un obispo de Colonia que mantuvo el cargo hasta los 80 años. Rouco tiene ya 77. ¿Conseguirá su propósito?