Un fondo de inversión de EEUU arremete contra la privatización de viviendas sociales de Ana Botella

Ana Botella, alcaldesa de Madrid

La gestión de Ana Botella en el Ayuntamiento de Madrid está en cuestión y no sólo entre los ciudadanos de la Villa y Corte. Ahora hasta un fondo de inversión estadounidense acusa a los responsables del Consistorio de “incompetencia y malas artes” en los procesos de venta de viviendas sociales.

La denuncia habría sido realizada por Michael R. Long quien según una información del Diario Público, sospecha que la subasta de 18 bloques de viviendas con 1.860 pisos de protección social, que ha realizado la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) no ha sido tan limpia como debería.

Long es un partner del fondo Harbour Group y presentó una oferta por estas propiedades en colaboración con la compañía Alvárez Marshall de 130 millones de euros. En teoría, 10 más que los que habría pagado Blackstone el adjudicatario final.

Aunque esto no podría asegurarse en absoluto, porque la EMVS no ha hecho públicas las cifras finales de la adjudicación. Sin embargo, según elconfidencial.com, los ganadores de la puja sólo habrían puesto 120 millones.

Long respalda sus acusaciones con una serie de documentos que ha entregado a los redactores de público y asegura sentirse engañado por los responsables municipales. Asegura, además, que el pasado 3 de junio el consejero delegado de la EMVS, Fermín Oslé, les comunicó por teléfono que aceptaban la oferta de su grupo. Entonces, según otras fuentes consultadas por Público, Blackstone sólo habría hecho una oferta por 70 millones.

Dos días después, Oslé envió un correo a Long. Esta vez le dijo que el concurso no estaba cerrado porque se había producido un error administrativo. Además le invitaba a presentar otra oferta, con un tiempo límite establecido el 14 de junio a las 14:00 horas. Durante ese periodo Harbour Group y Álvarez & Marsall aumentaron su oferta. Hasta los 130 millones.

Sin embargo, sólo tres días después, el propio Oslé les comunicaría que la EMVS había seleccionado otra oferta más ventajosa. Pero se negó a facilitar los datos concretos de la adjudicación cuando los perdedores se los solicitaron.