Madrid celebró con normalidad la Cabalgata de Reyes

Ignacio González, presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid
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La Cabalgata de Reyes ha transcurrido con total normalidad en Madrid, a pesar de la tensión vivida en las horas previas a un evento marcado por la huelga de los trabajadores de Metro y el cruce de acusaciones entre sindicalistas y miembros del Gobierno de Ignacio González.

El presidente de la Comunidad de Madrid, lanzó a su artillería pesada, con el viceconsejero de Transportes Borja Carabante, al frente a ‘calentar’ los prolegómenos de la fiesta favorita de las familias madrileñas, que transcurrieron en un ambiente crispado por la conflictividad laboral y marcados por la huelga de 24 horas convocada por los trabajadores del Metro de Madrid.

Carabante responsabilizó a los sindicatos de cualquier incidente o daño para las personas que pudiera producirse a causa de posibles incumplimientos de los servicios mínimos que, según su versión, se habían fijado con «criterios técnicos y no políticos» y estaban pensados para garantizar la seguridad de los viajeros.

El viceconsejero, además, acusó a los trabajadores del Metro de estar enfrascados en «una demanda constante de privilegios» y de haberse beneficiado de una subida salarial media del 20%, cifra que ha aportado sin enmarcarla en su contexto temporal. Según él, los huelguistas vivirían en un contexto cómodo y seguro y nada parecido a los problemas económicos que padecen las personas que viajan en el suburbano y que «pagan con sus impuestos» el sueldo de estos trabajadores díscolos.

Tras las declaraciones de Carabante, en algunos medios volvía a sorprender la práctica desaparición del consejero de Transporte Pablo Cavero de la primera línea de una batalla que, por atribución de responsabilidades, le corresponde a él. Cavero es un experto economista a quién Esperanza Aguirre fichó en 2011 para ‘arreglar’ los problemas del Metro y que, de momento, parece no haber acertado con las soluciones. O eso creen los sindicatos.

Finalmente, Cavero saltó a la palestra muy poco antes del inicio del festejo quizá para hacer callar a sus críticos. El consejero repitió los mismos mensajes que anteriormente había lanzado su segundo de a bordo. Con una especial incidencia, de nuevo, en señalar el supuesto egoísmo y la falta de responsabilidad de los huelguistas.

También entró al trapo, el muy activo vicepresidente de la CEOE y jefe de la patronal madrileña, Arturo Fernández, a quien se le atribuye una cercanía absoluta al entorno de la todavía presidenta y cierta predisposición a seguir sus consignas. Fernández acusó a los huelguistas de «arruinar» la ilusión de los niños.

Sin embargo, desde el Sindicato de Conductores, la organización que parece estar a la cabeza de las movilizaciones, se aseguró que se «cumplirán los servicios mínimos», aunque van a denunciarlos por abusivos. También se culpó a la dirección de provocar esta situación por su total negativa a negociar y de penalizar a los usuarios del Metro con un servicio más caro y de menor calidad.

En los días previos a la cabalgata también se registró un roce entre dos personalidades del PP madrileño, la alcaldesa Ana Botella y la delegada del Gobierno Cristina Cifuentes. Botella había denegado la autorización para la realización de estos desfiles en Hortaleza, Villaverde y Carabanchel, sin preocuparse de lo que podría suceder si las cabalgatas acababan por llevarse a cabo sin control policial, sin embargo, Cifuentes decidió controlar la situación.

Tras recibir una petición de las asociaciones de vecinos de esos distritos para que ‘autorizase’ las cabalgatas, la delegada dio su visto bueno a dichos eventos después de averiguar cuál iba a ser el recorrido por el que discurrirán las carrozas de los Reyes Magos.