La política preventiva de Cifuentes choca con Ana Botella por la Cabalgata de Reyes

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email
Compartir en Meneame

Ana Botella parece estar más que sorprendida con la política preventiva de la que ha hecho gala en las últimas semanas Cristina Cifuentes. Las ansias de la delegada del Gobierno en Madrid por ‘controlar’, dentro de sus competencias, todas las manifestaciones que se producen en la capital para evitar que acaben ‘a palos’ chocan de frente con el Ayuntamiento, menos preocupado por este tipo de cuestiones.

La Cabalgata de Reyes ha puesto de manifiesto, una vez más, las diferencias existentes entre Cifuentes y Botella a la hora de realizar su trabajo. Mientras que la alcaldesa de Madrid había denegado la autorización para la realización de estos desfiles en Hortaleza, Villaverde y Carabanchel, sin preocuparse de lo que podría suceder si las cabalgatas acababan por llevarse a cabo sin control policial, la delegada del Gobierno ha decidido controlar la situación.

Tras recibir una petición de las asociaciones de vecinos de esos distritos para que ‘autorizase’ las cabalgatas, Cifuentes ha dado su visto bueno a dichos eventos después de averiguar cuál será el recorrido por el que discurrirán las carrozas de los Reyes Magos. La delegada, cuyo objetivo parece ser evitar a toda costa que haya disturbios, podría incluso mandar a efectivos de la Policía Nacional, como hace en manifestaciones y concentraciones, para controlar estos desfiles. Sobre todo, porque la ‘excusa’ que dio Botella para no autorizarlos fue que no habría suficientes agentes municipales para vigilar las cabalgatas de estos tres barrios y la del Centro, ya que todas ellas se celebrarán el 5 de enero por la tarde.

Esta decisión de Cifuentes sigue la línea de la ‘vigilancia’ al detalle que ha hecho en las últimas manifestaciones y protestas que se han sucedido en Madrid. Los disturbios y ‘batallas campales’ que se produjeron hace meses no han vuelto a repetirse debido al empeño de la delegada de poner todos los medios a su alcance para evitarlo. Algo que, según algunos observadores políticos, choca bastante con la actitud que muestra el Ayuntamiento de la capital, que en ocasiones da la sensación de que no sabe ni lo que quiere hacer.