El paso de la Vuelta a España por Euskadi desata una crisis entre la Ertzaintza e Interior

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La Vuelta ciclista a España ha provocado un tenso enfrentamiento entre la Ertzaintza y el Ministerio de Interior. El departamento dirigido por Jorge Fernández Díaz quiere que la Guardia Civil controle el paso de las etapas por Euskadi, mientras que la policía vasca defiende que esa es una competencia propia y advierte que no está dispuesta a delegar.

El paso de la Vuelta por el País Vasco ha desatado una nueva polémica. Las pretensiones del Gobierno, que quiere introducir cambios en el despliegue policial que controla el recorrido de esta importante cita por Euskadi, han despertado los recelos de la Ertzaintza, que no está dispuesta a trabajar subordinada a la Guardia Civil.

La edición del año pasado de este evento deportivo, la primera que tocaba territorio vasco en más de 30 años, estuvo controlada de forma conjunta por patrulleros de ambos cuerpos de seguridad. En la primera etapa, cuando el pelotón procedía de Cantabria, la Benemérita y la Ertzaintza vigilaron la carrera, mientras que la segunda, que discurría íntegramente por Euskadi, la policía vasca asumió en solitario el control de la Vuelta.

En esta ocasión, Interior ha decidido que sea la Guardia Civil la que dirija el dispositivo de seguridad de la cita ciclista, dejando en segundo plano al cuerpo del que es responsable Rodolfo Ares. Jorge Fernández Díaz se escuda en que las dos etapas afectadas (Oion-Eibar y Barakaldo-Valdezcaray) atraviesan tramos de La Rioja, Navarra y Burgos, donde las competencias de tráfico recaen en el instituto armado.

Una decisión que no ha gustado al gobierno vasco, que ya se ha levantado contra ella y ha anunciado que luchará “con uñas y dientes” para defender las competencias de la Ertzaintza. Tal y como ha indicado el lehendakari Patxi López, “el año pasado se organizó todo de manera extraordinaria y no entendemos por qué ahora se quieren cambiar las cosas”.

El Gobierno de Mariano Rajoy pretende invadir “de alguna manera la competencia de la Ertzaintza, del Gobierno vasco, y eso no lo vamos a permitir”, reafirmó el jefe del Ejecutivo regional, que se mostró esperanzado de que “las cosas vuelvan a su cauce”.

Por su parte, el consejero de Interior de Euskadi, Rodolfo Ares, se ha mostrado dispuesto a no permitir que la policía vasca trabaje subordinada a la Guardia Civil e incluso a acudir a los tribunales si no se reconduce la situación, que también ha generado un fuerte malestar interno en el seno de la Ertzaintza.

Tanto es así que el sindicato mayoritario, Erne, ha denunciado el afán centralista del Interiot y ha anunciado protestas al considerar que la imagen de la policía autonómica estaba siendo denigrada. Aunque la cosa no queda ahí, ya que cinco jefes de este cuerpo de seguridad han amenazado con dimitir si finalmente la Benemérita se hace cargo del dispositivo de seguridad de la Vuelta.

Los cinco jefes de División esgrimen el desprestigio que supondría para este cuerpo que otra policía, que no tiene competencias en la materia ya que la competencia de tráfico en Euskadi es exclusiva de la Ertzaintza desde su creación, les suplantase en un evento deportivo de repercusión internacional.

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