El rebrote del catalanismo en el PSC complica las opciones de Chacón para suceder a Zapatero

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La falta de liderazgo claro en el PSC está alimentando el avance de las tesis catalanistas en el seno del partido, una situación que complica y mucho las opciones de Carme Chacón en la carrera por la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero. Cada vez son más las voces de dirigentes que vuelven a reclamar que el PSC tenga grupo parlamentario propio en el Congreso. Paralelamente, los socialistas catalanes han mostrado su apoyo incondicional al Gobierno de Artur Mas en su reclamación al Ejecutivo del pago de los 1.450 millones de euros del Fondo de Competitividad.

La ministra de Defensa se va a encontrar con muchas piedras en su camino si finalmente hace oficial su candidatura a las primarias del PSC. No sólo porque el aparato de Ferraz apoya a Alfredo Pérez Rubalcaba sino porque los socialistas catalanes se encuentran muy divididos en torno a su figura. El sector más catalanista, que gana ahora terreno, estima que es demasiado ‘españolista’. Además, como le recordó a Chacón hace unas semanas el portavoz del PSC en el Parlament, Joaquim Nadal, “votan los militantes, no votan las delegaciones” de manera unificada.

Un ejemplo de cómo el debate sobre la ruptura del PSC con el PSOE en el Congreso está una vez más encima de la mesa son las declaraciones del alcalde de Lleida y candidato por el PSC a las próximas elecciones municipales, Àngel Ros, quien considera que el congreso interno que celebrará el partido en otoño para elegir al nuevo secretario general tras la salida de José Montilla debe reflexionar sobre la relación con el PSOE y la posibilidad de impulsar por fin un grupo parlamentario propio.

Este análisis se produce justo cuando la portavoz adjunta del PSC en el Parlament, Laia Bonet, ha garantizado el apoyo “sin condiciones” de su partido al Gobierno catalán en su demanda al Estado del pago de 1.450 millones de euros del Fondo de Competitividad, que por el momento el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se niega a hacer efectivo. Este respaldo podría suponer en la práctica la ruptura de la unidad de voto del Grupo Socialista en el Congreso, algo con lo que en muchas ocasiones han amenazado los socialistas catalanes pero que no han llegado a materializar. No obstante, el PSC insta a Artur Mas a aclarar la fórmula con la que solicitará ese dinero, si será en el Congreso o en otro foro.

Consulta. El rebrote nacionalista en el PSC podría tener cierta relación con las últimas consultas soberanistas que se han celebrado en los últimos meses en varios puntos de la geografía catalana. La última tuvo lugar el pasado 10 de abril en Barcelona y en ella participó el 18,14% del censo utilizado por las asociaciones organizadoras, que contó a votantes mayores de 16 años y a inmigrantes. El 91,46% votó a favor de la independencia. La participación es significativa. Ese sector podría ser decisivo para que un partido obtenga un concejal más o un concejal menos.

También en CiU. En CiU también hay un profundo debate sobre la estrategia soberanista de Artur Mas y, especialmente, de las nuevas generaciones del partido lideradas por Oriol Pujol que apuestan claramente por el independentismo. Esta política no gusta al portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, quien advirtió al ex presidente de la Generalitat y compañero de partido Jordi Pujol que su apoyo al independentismo puede derivar en “frustración y división por su inviabilidad”. Pujol votó por adelantado a favor de la independencia en la consulta soberanista de Barcelona.

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