Los dos grandes partidos españoles, divididos en plenas negociaciones

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email
Compartir en Meneame

Las diferencias internas en PP y PSOE se han hecho más evidentes en las últimas horas en plenas negociaciones para la formación de Gobierno en España. Ni el Partido Popular de Mariano Rajoy ni el PSOE pasan por su mejor momento: sus diferencias internas se han hecho más evidentes en las últimas horas en plenas negociaciones para la formación de Gobierno en España.
 
En el PP, la crisis se recrudeció esta semana por el escándalo en torno a la senadora Rita Barberá, quien se aferró a su escaño tras verse obligada a dejar el partido por haber sido encausada por el Tribunal Supremo en el marco de un presunto caso de blanqueo.
 
Si fueron muchas las voces en el PP que pidieron que diera un paso atrás tras conocerse la decisión del alto tribunal, las críticas continuaron hoy entre los considerados «nuevos» sectores del PP, que le exigieron también su dimisión en el Senado.
 
«En política hay que tener dignidad y ejemplaridad. Y en este caso, Rita Barberá no ha ejercido ninguna de las dos», dijo el vicesecretario general del PP Javier Maroto en una entrevista.
 
«Sería mejor para todos que dejara el escaño», apuntó también el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado.
 
Sin embargo, varios de la llamada «vieja guardia» del PP defendieron la decisión de la senadora, miembro de peso en el partido y alcaldesa durante 24 años de la ciudad de Valencia, uno de los grandes bastiones de los conservadores en España.
 
«Estaba convencida de que (Rita Barberá) iba a hacer lo que considerara mejor para los intereses generales, para el PP y para poder defender su inocencia. Y eso es lo que ella ha hecho», dijo la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
 
«Ha hecho un ejercicio de responsabilidad pidiendo su baja como militante del PP y, por tanto, alejándose políticamente del partido», dijo el ministro de Justicia interino, Rafael Catalá.
 
Entre tanto, el líder del PP y jefe del Gobierno español en funciones, Mariano Rajoy, guardó silencio y evitó pronunciarse sobre el tema. No lo ha hecho desde el martes, cuando estalló el escándalo.
 
«El señor Rajoy podría hacer unas declaraciones públicas pidiendo expresamente ese escaño», dijo hoy Albert Rivera, líder del partido liberal Ciudadanos, que recientemente firmó con el PP un pacto anticorrupción a cambio de su apoyo en la investidura de Rajoy como jefe del Gobierno, que resultó fallida a principios de septiembre.
 
La corrupción es uno de los temas que más ha dañado la imagen del PP en los últimos años y los escándalos podrían limitar ahora la capacidad del partido para encabezar de nuevo el Gobierno, ya que necesita el apoyo de otras fuerzas en el Congreso de los Diputados.
 
Al igual que ocurrió con Barberá, también hubo opiniones enfrentadas en el PP a raíz de la polémica surgida hace unos días en torno al ex ministro José Manuel Soria, que fue propuesto candidato para un alto cargo en el Banco Mundial cinco meses después de verse obligado a dimitir por su supuesta vinculación con sociedades opacas.
 
En el PSOE, la tensión interna se debe a las diferencias a la hora de abrir un debate sobre la posición del partido ante otro hipotético intento de investidura de Rajoy. Los socialistas tienen la llave para que el líder conservador se ponga de nuevo al frente del Gobierno ya que el PP no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso.
 
Mientras la dirección del partido, con Pedro Sánchez a la cabeza, insiste en un rotundo «no», otras voces piden una discusión interna y aseguran que el PSOE no tiene capacidad para liderar una alternativa de Gobierno con 85 escaños de los 350 que tiene la Cámara española.
 
El conflicto afloró esta semana a raíz de unas declaraciones del presidente del Gobierno de la región de Extremadura (oeste), Guillermo Fernández Vara, quien se quejó públicamente de la fría relación con la dirección socialista desde que pidió abrir el debate.
 
Sus palabras suscitaron críticas dentro del partido, pero también muestras de solidaridad en las redes sociales. Una de ellas, de la presidenta del Gobierno de la región de Andalucía, Susana Díaz, considerada máxima rival interna del líder del PSOE, Pedro Sánchez.
 
«Todo mi cariño a mi compañero Guillermo Fernández Vara. A los socialistas nos une la fraternidad y el respeto a la expresión libre de nuestras ideas», escribió en Twitter.
 
En este contexto, hay voces que ya hablan de fractura sin tapujos. «Se está creando un clima asfixiante: quien discrepa es tachado de antisocialista», dijo al diario «El País» el ex líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba.