Gaspar Llamazares, Candidato de IU al Principado de Asturias

Gaspar Llamazares, candidato de IU al Principado de Asturias
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“Mi objetivo es un frente de la izquierda asturiana tan amplio como quieran” Gaspar Llamazares cree que ha llegado el momento de “devolverle” a Asturias lo que esta tierra y su gente han aportado a su “formación política”. Por eso, regresa al Principado con la voluntad de “gobernar”. El diputado nacional será el candidato de IU a la Presidencia de Asturias en las elecciones del próximo mayo por tercera vez, ya lo fue en 1995 y 1999, aunque ahora lo hace con “la confianza ciudadana y la credibilidad que he ido ganando a través de los años”.

Así lo señala Llamazares a ElBoletin.com, en una entrevista en la que habla sobre Podemos, Andalucía y sobre la guerra interna que vive estos días IU Madrid. Y lo hace, desde su despacho en el Congreso de los Diputados, el mismo que abandonará para dedicarse de lleno a Asturias y con el susto aún en el cuerpo de un vuelo que no ha sido del todo tranquilo por el viento que hacía el viernes en Madrid.

Fue elegido candidato a la Presidencia del Principado de Asturias, es la segunda vez que se presenta. ¿Cuáles son sus objetivos y cómo se plantea las elecciones?

Estas elecciones autonómicas y municipales son decisivas. Tal es así que, incluso, Podemos, que se planteaba que el objetivo eran las generales, se está reorganizando para competir en municipales y autonómicas. Demuestra que todos hemos concluido que son decisivas y definitivas en el marco de Asturias y la primera vuelta de las generales. Forman parte del año en el que los ciudadanos pueden decidirse por la transformación y la alternativa de izquierdas a la crisis o por el continuismo, el blindaje y la operación Gatopardo, que cambie algo para que nadie cambie. Estamos ante un año decisivo después de siete años de crisis.

Asturias necesita un cambio tras el continuismo de los gobiernos del PSOE y el trauma de los gobiernos muy conflictivos y broncos del PP. Ahora tiene la oportunidad de apostar por un cambio y por una alternativa sólida, creíble.

Aporto a la candidatura de IU el conocimiento, la confianza ciudadana y la credibilidad que he ido ganando a través de los años. Ese es el sentido de mi presencia en las próximas elecciones. A diferencia que en otras ocasiones, no me presento para conseguir más diputados, sino consciente de que se va a producir una representación diferente en la izquierda con nuevos sujetos políticos como Podemos. Ganar Asturias para la izquierda.

En este cambio y alternativa creíble es muy importante la voz de los ciudadanos, ¿cómo se va a materializar en su proyecto y en su programa?

La experiencia de las primarias ha sido muy positiva. Por un lado, han significado que IU ha doblado el número de militantes y simpatizantes respecto al de afiliados; y, por otro, también ha aumentado la expectativa interna y pública movilizando el espectro social más afín a Izquierda Unida. Ahora tenemos todo el proceso de elaboración del resto de candidatura y la participación es muy importante. Eso no exime a la dirección de contribuir a la pluralidad y al consenso, tienen que estar todas las sensibilidades y tiene que ser una candidatura abierta a independientes y a otros partidos. Candidatura ciudadana, no únicamente de personas del partido, políticos, si no también independientes y representativas de la sociedad civil.

En paralelo a esto vamos a empezar a elaborar un programa de la izquierda asturiana que tiene mucho que ver con la sociedad civil. Además de afiliados y simpatizantes, tienen que participar los distintos sectores sociales. Nos reuniremos con ellos, escuchar sus propuestas y articularlas en un programa.

¿Cuáles sería sus primeras medidas?

Tienen que ver con el empleo. Las instituciones autonómicas tienen que hacer de este tema, algo prioritario. Por una parte, las medidas fiscales y económicas imprescindibles para que la creación de empleo sea de calidad, sin olvidar que existen muchos asturianos que quieren retornar a su tierra y a los que hay que ayudar.

Otra línea estratégica es el futuro industrial. No creo en la reindustrialización de una única región, sino en una estrategia compartida con el resto de comunidades con la creación de un lobby para defenderse de la deslocalización y con el que poder ejercer fuerza en la política industrial del Estado y de la UE. Es imprescindible recuperar el carácter industrial de Asturias.

El tercer elemento es la defensa de los servicios públicos y revertir todos aquellos servicios que han sido privatizados. El cuarto es el que tiene que ver con la corrupción. En Asturias hay que apostar por la regeneración democrática con la modificación de la ley electoral, de la ley de elección del presidente, de la ley de transparencia y la puesta en marcha de una agencia anticorrupción que vele por todos estos objetivos.

Continuando con esto, ¿cómo ve el ‘circo’ que se ha creado tras la salida de Luis Bárcenas de prisión?

Se monta un circo mediático porque ya nadie espera del Gobierno y de Mariano Rajoy una respuesta política y es la ausencia de esto lo que escandaliza a los ciudadanos. Es muy grave lo que ha ocurrido con la financiación ilegal del PP, hemos visto un consorcio político-empresarial que ha terminado corrompiendo al propio Partido Popular.

Lo más grave es que el presidente del Gobierno de un país no se dé por enterado y no haya ninguna medida de asunción de responsabilidades, que el PP no haya ido a un proceso de refundación. Lo que hace el Partido Popular es contaminar de corrupción la propia institución, al propio Gobierno. Puede más la frivolidad mediática que la transcendencia política del caso. En otro país europeo no se entiende que un presidente del Gobierno haya convivido con la corrupción y haya sido parte de esa corrupción y no haya habido ninguna responsabilidad política.

Ha defendido una candidatura abierta a otros partidos, una candidatura ciudadana, ¿cómo se traduce esto?

Mi voluntad dentro de la política de convergencia de IU es que podemos ir a un bloque social y político de la izquierda asturiana que se presente de manera decidida a estas elecciones para ser Gobierno. Ese es mi objetivo. ¿Quién quiere estar en ese bloque? A priori parece que Podemos no quiere, que quiere ir en solitario. En todo caso mantengo la voluntad de diálogo antes, durante y después de las elecciones.

Nuestro objetivo es un bloque o frente de la izquierda asturiana que será tan amplio como lo quieran. Estamos decididos a ello y vamos a trabajar hasta el último día.

Nos ponemos en el día después de las elecciones, ¿se repetiría un acuerdo IU y PSOE para desbancar al PP?

No tengo mala experiencia del breve periodo en el que IU ha influido minoritariamente en la política asturiana, ya sea en el parlamento o formando parte de gobiernos. Ha sido positivo, pero creo que ese no es el momento. Las elecciones son las del cambio y anteriores paradigmas, como el del bipartidismo, han cambiado.

La expectativa no es si IU puede influir en el gobierno, es si hay un gobierno en Asturias liderado por Izquierda Unida que signifique un cambio.

Vive entre Asturias y Madrid. ¿Cómo lo lleva, porque será su adiós al Congreso?

Con bastante normalidad. Regresé a Asturias tras dejar la coordinación de IU, mi familia está allí. Trabajo una parte de la semana en Madrid y la otra estoy en Asturias. Esto va a cambiar porque dejaré el Congreso. Yo no lo interpreto como un descenso en el escalafón. Según Cicerón, ‘cuando termina el tiempo de las pasiones comienza el tiempo de hacer lo importante’. Estoy muy satisfecho de las responsabilidades que he tenido, pero es el momento de devolverle a tu tierra, a tu gente, lo que han aportado a tu formación política. Vuelvo a Asturias y mi voluntad es gobernar Asturias.

¿No se van a librar de usted?

No, no. Algunos piensa que sí, pero creo que no.

Antes de la cita en las urnas en Asturias está la de Andalucía. ¿Qué opina del adelanto?

Tengo que decir que a mis compañeros de Andalucía les dije que me daba la impresión de que Susana Díaz iba a adelantar las elecciones desde el momento en el que se produjo el conflicto con el tema de la vivienda. Ya entonces daba la impresión de que quería tener una excusa para adelantar las elecciones. Ha ido buscando la excusa y ahora tiene una nueva. Y es que, Izquierda Unida no le garantiza un Gobierno estable. Es como si hubiera descubierto ahora a IU, que decidió formar parte de su Gobierno con los mismo con lo que pretende evaluar la acción del Gobierno, un referéndum interno. No sé de qué se extraña. No nos conoce o no nos quiere conocer.

Díaz da excusas de mal pagador. La decisión de convocar comicios tiene que ver con sus prioridades políticas y es una decisión arriesgada. Un órdago que puede convertirse en un farol. En política hay que ser valiente, pero también hay que ser prudente y Susana Díaz está siendo imprudente, tanto en la convocatoria como en buscar un chivo expiatorio.

El PSOE no va a tener más mayoría que la conseguida en las elecciones anteriores, no podrá gobernar sin acuerdos y va a tener varios invitados a la mesa. La duda que me queda es que si has insultado a los invitados, ¿cómo vas a pretender recuperarlos para el gobierno? Es muy complicado.

¿Ve difícil un nuevo acuerdo PSOE-IU?

Yo creo que no va a ser nada factible. Te culpan de la convocatoria electoral, creo que no a va ser fácil.

IU Madrid está sumida en una guerra interna que se acrecienta con el paso de los días. ¿Puede producirse una escisión en la federación? ¿Temen una debacle electoral?

Estamos en una dinámica muy peligrosa, del no reconocimiento del compañero y a la irreversibilidad de las relaciones internas. Esto hay que pararlo cuando antes. No se hace con medidas administrativas, que creo que no ayudan, hay que depurar responsabilidades en materia de corrupción, pero con medidas que tengan que ver más con las diferencias políticas que con corrupción, ninguna. Ahonda la división.

Tiene que producirse un reconocimiento al compañero, a la pluralidad de Madrid, que siempre ha sido así, y negociación política. Estoy convencido de que tiene que haber negociación. Quien es candidato o candidata no puede imponer una dirección y la dirección no puede negar al candidato. Son dos tareas diferentes y tiene que darse un entendimiento. Tiene que existir una negociación política para salir de esta pendiente sobre la que nos deslizamos que es muy peligrosa.

Necesitamos a IU de Madrid. Estoy convencido de que es la garantía de que haya realmente un cambio por su tradición de lucha, por su conexión con movimientos sociales, por su programa transformador. Andalucía, Madrid, Valencia, Cataluña y Asturias son fortines de IU que tienen que aguantar.

Es muy importante lo que pueda ocurrir en Madrid y la dirección federal debe contribuir a ello. Por experiencia sé que cada vez que la dirección federal se dirige a Madrid hay el riesgo de injerencia y Madrid reacciona, pero tiene un papel, no de parte, no puede situarse de parte, sino que tiene que utilizar toda su autoridad para componer un consenso de mínimos en la federación madrileña.

Que cada uno haga su tarea política y no se confundan las diferencias políticas con otros elementos que van por otros caminos como los casos sobre posible corrupción, casos puntuales en todos casos. Hay que abordar estos casos puntuales con la mayor contundencia, pero sin convertir esto en un aquelarre y mucho menos un juicio medieval en medio de la plaza pública quemando a los discrepantes.

La dirección federal tiene que intervenir, pero…

Pero no de parte, la dirección federal debe utilizar toda su autoridad moral y política para reconciliar a los dos sectores de la organización, pero no situarse con uno porque la reconciliación es imposible. Hay que apostar claramente por el entendimiento. Abordemos los problemas de manera contundente y tratemos las discrepancias políticas de otra manera, con acuerdos de mínimos antes de las elecciones y después con una asamblea.

Es un escenario muy complicado. Un sector ha pedido la dimisión de Gregorio Gordo y Ángel Pérez como portavoces de la Asamblea de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, por la polémica en torno a las ‘tarjetas blacks’ de Caja Madrid…

Aquí, Izquierda Abierta (formación que lidera el diputado y que se integra en las filas de IU) ha sido muy clara: toda la contundencia con las responsabilidades en materia de corrupción, pero ningún sectarismo en relación a la diferencia política. Ahí es donde podemos encontrarnos todos. No podemos estar empantanados en las presidencias federales. No tiene sentido una escalada que tendría muy malas consecuencias, que terminase en estigmatizar a un sector de la organización e intervenir desde la dirección en favor de otros. Hay un claro riesgo de división. Cuidadito con lo que hacemos, hay que saber solucionar estos temas, estamos a cuatro meses de las elecciones.

Las elecciones están cerca y esto no mejora. ¿Debería pedirse a los portavoces a dejar sus cargos, culparles a ellos?

Las competencias las tiene IU Madrid. Desde Izquierda Abierta siempre hemos considerado que la responsabilidad política, si la hubiere en caso de las ‘tarjetas black’, es colectiva y pertenece a la Ejecutiva, que eran 12 personas, que tomó esa decisión. No se puede trasladar la responsabilidad a todo el que pasaba por allí. La responsabilidad es de la ejecutiva que nombró a las personas y que aprobó el acuerdo de Caja Madrid. Ahí está la responsabilidad. Eso de descender hasta el último coordinador… ¿Qué sabe el último coordinador? Eso es generalizar y no merece la pena.

No hay que confundir lo que han hecho algunos compañeros en Caja Madrid, que han colaborado en un expolio, pero quién ha presidido la vida política ha sido el PP y Esperanza Aguirre, primero con el ‘tamayazo’ y luego con el aparato financiero de Caja Madrid.

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