Los especuladores atacan al banco austriaco de CaixaBank

Erste Bank, el banco austriaco participado en un 10 % por Caixabank, fue hoy uno de los valores más penalizados de los mercados de derivados. Sus credit default swaps (CDS) se dispararon un 5,24%, hasta los 380 puntos básicos, según los datos de CMA Datavision.

Es decir, un inversor necesitaría ahora 380 dólares si quiere cubrir mediante estos instrumentos la posibilidad de impago de 10 millones de dólares de su deuda.

La grave crisis que atraviesa Hungría, al borde de la quiebra, pone de relieve la posición vulnerable de Austria, cuyos bancos enfrentan más riesgos que ningún otro en Europa del Este. En total, los bancos austríacos acumulaban el año pasado 223.950 millones de euros en créditos pendientes en esa zona, equivalente al 65 % del producto interior bruto (PIB) nacional.

Erste Bank ha supuesto un duro lastre para los beneficios de la entidad que preside Isidro Fainé, que ganó de enero a septiembre 845 millones de euros, un 16,7% menos que en el mismo período del año anterior. Además, supone un nuevo dolor de cabeza ahora que el Gobierno de Rajoy ha exigido a la banca española muchos más saneamientos por el ladrillo.

El banco de La Caixa tuvo que amortizar 159 millones de euros por su participación en Erste Bank. El grupo austríaco anunció unas pérdidas de 1.490 millones de euros en el tercer trimestre y entonces anunció que esperaba que los 1.600 millones que aglutina en cargas por préstamos incobrables, pérdidas en CDS y amortizaciones en sus unidades de Hungría y Rumanía llevarán a la entidad a cerrar el año con unos números rojos de 800 millones de euros.