Los enfermos de Hepatitis C piden que sean los médicos los que decidan cómo administrar el tratamiento

Ana Mato, ministra de Sanidad
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La FNETH quiere que sea la comunidad científica, y no las autonomías, la que acuerde qué criterios seguir para decidir cómo se combinan los fármacos y cómo administrarlos. El Ministerio de Sanidad ya ha publicado los llamados IPT (Informe de Posicionamiento Terapéutico) sobre los nuevos fármacos para tratar la Hepatitis C, sofosbuvir y simeprevir, aunque ni así ha conseguido contentar a los afectados. Estos informes, que son una guía para que los médicos sepan cómo y cuándo administrar los tratamientos, dejan en manos de las comunidades autónomas la decisión sobre su empleo, es decir, que serán las regiones las que restringirán su uso, lo que ha generado las críticas de la Federación Nacional de Enfermos Trasplantados y Hepáticos (FNETH), que ha pedido a Ana Mato que deje esa cuestión en manos de la comunidad científica.

Estos protocolos dejan la puerta abierta a un uso ‘generalizado’ de estos fármacos (sofosbuvir, comercializado bajo el nombre de Sovaldi; y simeprevir, conocido como Olysio), reconociendo que son medicamentos con “valor terapéutico añadido”, aunque también recuerdan que “existen alternativas terapéuticas” para el tratamiento de enfermos de Hepatitis C. De esta forma, y según recogen algunos medios especializados, Mato deja en manos de las autonomías la última palabra sobre su prescripción, algo que no comparte la FNETH.

En una nota, la federación explica que el retraso en la publicación de estos protocolos ha supuesto “graves problemas de inequidad” entre comunidades, y señala que ante este “problema de difícil solución administrativa” Mato debería tomar una decisión: permitir que sean las comunidades científicas quienes “marquen y definan los criterios de aplicación” de los tratamientos.

Según la FNETH, “los acuerdos tomados de forma mayoritaria por los especialistas de toda España sí serían equitativos y redundarían en una mayor confianza de los pacientes en que el tratamiento indicado es el idóneo para su caso”, ya que no se tendrían en cuenta cuestiones económicas a diferencia de lo que podría ocurrir si son las regiones las que deciden.

“Nuestra postura ha sido, es y será siempre la de tener confianza en el especialista que nos trata, y por ello exigimos, como pacientes en riesgo grave de su salud, que la Administración pública facilite la labor de los especialistas, permitiéndoles manejar los fármacos disponibles, con sus distintas combinaciones, según el criterio clínico que deba aplicarse a cada paciente”, ha reclamado Antonio Bernal, presidente de la FNETH.

Los IPT que ha elaborado la Agencia Española del Medicamento no contienen memoria económica. El documento relativo al simeprevir recoge, según El País, la posibilidad de administrarlo conjuntamente con el sofosbuvir en caso de pacientes que no puedan someterse a la terapia clásica, al no tolerar el interferón, y que requieran un tratamiento urgente. No obstante, no se detalla qué se considera un tratamiento urgente.

Por su parte, el IPT del sofosbuvir no contempla la posibilidad del tratamiento conjunto y únicamente recomienda su administración a los enfermos que se encuentren en situación grave siempre que “no existan alternativas terapéuticas, o las existentes no sean las adecuadas”. Es decir, que el tratamiento con Sovaldi se limitará a pacientes a la espera de un trasplante hepático, a aquellos trasplantados en los que el virus se haya reactivado, y a los que tengan una cirrosis avanzada.

Asimismo, este protocolo también incluye a los enfermos que no puedan ser tratados con interferón, el fármaco de referencia clásico junto a la ribavirina, debido a los efectos secundarios (irritación, depresión, insomnio, pérdida de peso, anemia…) que suele provocar.