Tensión en el PP ante la llegada de nuevos inquilinos a la planta noble de Génova

La configuración del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy ha provocado que muchos responsables del PP que se ocupaban hasta ayer de los entresijos del partido desde su despacho en la planta noble de Génova, la séptima, hayan dicho ‘adiós’. Estos puestos, como el de Ana Mato, la verdadera ‘fontanera’ del PP y ahora ministra, deben ser sustituidos con la llegada de nuevos inquilinos. Un ‘desembarco’ en los cargos de mayor responsabilidad que ha provocado un clima de tensión entre las filas populares.

No sólo en La Moncloa va a haber cambios en los próximos meses, sino que estos se trasladarán también a la sede nacional del partido. El ascenso al poder del PP ha vaciado de ‘guardianes’ los despachos cercanos al de Mariano Rajoy en Génova. Los que hace apenas dos días controlaban que nada se saliera de la senda fijada ni que una voz se escuchara más alta que la del propio líder del PP dirán adiós a sus escritorios para mudarse al Ministerio de turno.

Dirigentes de la talla de Ana Mato, que ha lidiado con el ‘caso Gürtel’ o con Francisco Camps cuando no quiso echarse a un lado y dimitir tras ser imputado por los trajes, o Miguel Arias Cañete, ‘padre’ de las listas electorales, se dedicarán a partir de ahora a cumplir con su ministerio, el de Sanidad para Mato y el de Agricultura para Cañete.

Unas bajas que ahora deben ser suplidas con nuevas caras. Y es precisamente la llegada de estos sustitutos lo que ha sembrado cierta tensión entre algunos dirigentes del PP que ven en esto un buen momento para ganar poder en el partido. Por ejemplo, la actual Secretaría General que ostenta María Dolores de Cospedal era un puesto que, tarde o temprano, iba a heredar Mato, pero que ahora no se sabe sobre quién recaerá.

Esteban González Pons, Federico Trillo, Ignacio Astarloa o Carlos Floriano son algunos de los dirigentes del PP que se han quedado sin ministerio y que, si no logran una Secretaría de Estado, podrían ser los nuevos inquilinos de estos despachos. Un destino del que no todos pueden disfrutar, por lo que los roces están asegurados hasta el Congreso que el PP celebre el 17, 18 y 19 de febrero y que pondrá sobre papel los nombres de los nuevos pesos pesados del partido.

Unas disputas que serán seguidas de cerca, y no sin entusiasmo, por la presidenta de los populares de Madrid, Esperanza Aguirre, y su número dos, Ignacio González, desde sus despachos seis plantas más debajo de esta zona noble de Génova, en el primer piso de la sede nacional.