Mi limón mi limonero

Dinero

Si usted alguna vez en su vida, durante una incursión por la floresta cubana, tuvo de repente una fuerte revolución peristáltica y no tuvo otra alternativa que ir en busca de un sitio de necesaria intimidad y resguardo, por seguro que muy cerca debió encontrar un limonero silvestre de esos llamados “criollos” que al madurar proporcionan zumo por los cuatro costados.

La libra (medio kilo) de tal cítrico está ahora mismo en la capital de la isla en un rango que oscila entre 180 y 200 pesos cubanos. Entonces, si tomamos como referencia que la pensión mínima es de 1,528 pesos, sólo tendremos dos alternativas: olvidarse de la limonada, cocimiento o condimento o convertirse en un amigo de lo ajeno más para con disimulo y hábil movimiento de manos, llevarse par de ellos al bolsillo.

Es que si de precios al consumidor estamos tratando, algunos aquí sostienen que el incremento va en ascenso y que ahora mismo anda por el 77.33%

Allá por 1987 hice estudios superiores en Moscú, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Nuestro profesor de Comunismo Científico había sido político de un batallón durante la Gran Guerra Patria. Le decíamos “presilla” porque aquel presumido veterano volteaba el pelo engominado para cubrir la calva y sujetárselo al otro extremo con una presilla femenina.

Ojalá aparezca algún sobreviviente que lo confirme.

El veterano coronel solía comenzar la clase lanzando alguna pregunta que revolviera y motivara el auditorio. Aquella mañana fue qué haríamos con una mata de nuestra propiedad que se sobrepasó en sus frutos y si podíamos vender ese excedente. Puso de ejemplo inicial un manzano, pero rápidamente se percató que debía sustituirla por una de limones.

Vinieron entonces varios solos de violín y un solo alumno respondió que le gustaría comercializarlos, pero si lo hacía iba preso o cuando menos multado.

En pocas palabras, facilidades, menos trabas y mayor flexibilización cuando de lo que se trata es de alimentación.

A cuánto asciende la inflación es cuestionable. El ministro de Economía sostiene un número; economistas independientes, otro. Tal vez la mejor definición sea entre la gente de a pie cuando afirma, no con cifras, sino con palabras: ¡De madre!

Y si lo musicalizan, pues a recordar a Henry Stephen cuando cantaba “entero me gusta mas (…) el inglés dijo yeah, yeah y el francés oh lala”.

En una nueva versión habrá que esperar por el cubano.