ACS vende toda su autocartera para hacer frente al dividendo de julio

Sede de ACS
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Tiempos difíciles para ACS, la constructora que preside Florentino Pérez. Tanto que hoy mismo se ha lanzado a la venta de toda su autocartera con un descuento del 3,6% sobre precios de mercado con tal de hacer caja para, dicen los analistas, poder hacer frente a su prometido dividendo del próximo mes de julio.

La estrechez económica que atraviesa ACS, dicen algunos gestores de carteras consultados por este portal, podría haber llevado a la compañía a este movimiento a la desesperada por asegurar su prometido dividendo complementario que tradicionalmente reparte en julio. De esta forma, apuntan, evitaría tener que arañar sus ya debilitadas reservas de efectivo, puesto que el mercado descuenta que la compañía cerrará su balance de 2012 en números rojos.

Después de haberse lanzado al dividendo en acciones el verano pasado y de haberse visto obligada a suspender el de febrero, la de Florentino Pérez se habría lanzado a esta pirueta financiera para poder cumplir sus propias palabras de hace cinco meses: “No se puede pagar dividendo a cuenta en febrero por las pérdidas, pero sí habrá dividendo en julio”. La promesa, junto a la falta de compradores para sus parques eólicos y filiales con el cartel de ‘se vende’ y la atonía de la obra civil en España habrían forzado este nuevo capítulo de desinversor en ACS, apuntan varios brókeres.

La constructora ha informado este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de que ha vendido toda su autocartera a tres entidades, cuya identidad no ha revelado en línea con el habitual secretismo con que la cotizada trata sus operaciones corporativas. La participación, según consta aún en los registros del supervisor del mercado, era hasta hoy del 6,41% de su capital social: los 20,2 millones de acciones que hoy ha traspasado por 360,166 millones de euros. Una cifra que se queda un 3,62% por debajo del precio de mercado actual de las acciones de la bajista ACS.

Y es que, según reza el propio comunicado, la opaca operación se ha saldado a un precio previamente pactado con las entidades compradoras un 3% inferior a “la media ponderada de cotización hasta las 14.00 horas de hoy”. Unos términos que llaman la atención de varios gestores, que atribuyen su estructura y su comunicación antes del cierre de mercados al posible vencimiento de alguno de los derivados con los que ACS acostumbra a operar.

En este sentido, la presidida por Florentino Pérez ha suscrito con los actuales dueños de su vieja autocartera un contrato de derivados “sobre igual número de acciones” propias liquidable únicamente en dinero y a un plazo de dos años prorrogable por otro más. Es decir, una vuelta de tuerca a la operación con la que deja abierta la puerta a recuperar su autocartera cuando llegue cierta mejoría a sus maltrechas y maquilladas finanzas.

Los términos de la operación recuerdan a varios gestores los de su sonora salida de Iberdrola. Entonces, a través de ingeniería financiera logró mantener virtualmente los derechos políticos de su participación en la eléctrica a la par que borrar su deuda asociada, mientras que los verdaderos titulares de las acciones de la eléctrica pasaban a ser Natixis y Société Générale, acreedores tradicionales de la compañía, cuyos nombres se hicieron públicos tras varias solicitudes de información adicional por parte de la CNMV.