GAM convoca a sus bonistas para pagarles ‘tarde y mal’

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

Dentro de un mes exacto los tenedores de bonos de General de Alquiler de Maquinaría (GAM) tienen una cita con la directiva de la empresa. Un encuentro en que tendrán que votar sobre un nuevo retraso en el cobro de sus papeles y en unas condiciones no tan óptimas como las prometidas inicialmente por la compañía. “Tarde y mal”, critican varios gestores de carteras consultados por este diario.

Hace un año, GAM ya solicitó la ayuda de sus bonistas para alargar el vencimiento de sus títulos de deuda y así conseguir algo de holgura en su apretado y asfixiante calendario de compromisos con acreedores. Sin embargo, señalan los expertos, la atonía del mercado constructor en el que se enraíza la actividad de la cotizada y sus consecuentes bajos precios de cotización han forzado a la compañía a solicitar de nuevo la complacencia de sus inversores particulares.

La firma de maquinaria pide a sus bonistas prorrogar por un año más la vida de unos bonos convertibles por 125 millones de euros que emitió en 2007 que ya el año pasado fue extendido por cuatro años. De aprobarse el plan de GAM, sus papeles no se convertirían en acciones de la compañía hasta el 28 de febrero de 2017, cuando su fecha de vencimiento inicial era agosto de 2012. Hace un año, el beneplácito de los tenedores de bonos permitió a la cotizada extender casi automáticamente el vencimiento de unos 448 millones de euros de deuda financiera. Ahora, algunos gestores especulan con que algunos acreedores habrían forzado esta nueva vuelta de tuerca al canje de los convertibles.

Sin embargo, la extensión de vencimientos no es el único sacrificio que GAM pedirá a sus bonistas el próximo 20 de febrero. El año pasado, la asturiana premió su condescendencia elevando el interés de sus bonos del 2,75% al 5%. Pero ahora, se propone que los intereses, aunque devengables semestralmente como hasta ahora, ya no serán pagaderos hasta la fecha de vencimiento final. Y, eso también, siempre después de cualquier otro compromiso con acreedores de la compañía, ya que en el orden del día de la cita también se recoge que los bonos se recalifiquen como “instrumento participativo de deuda”.

Un cambio que, además de beneficiar a la compañía porque los bonos pasarán a contar en el balance de la compañía como capital y no como pasivo, deja a los bonos “subordinados al resto de los acreedores ordinarios y privilegiados de la sociedad” en caso de insolvencia de la cotizada. Solo los accionistas quedarían por detrás de ellos a la hora de recuperar su inversión en la volátil compañía.

Estos cambios, señalan los expertos que han analizado la operación para este portal, buscan aportar más facilidad a la compañía para que mejore su liquidez y negocio -apoyada sobre todo en su prometida expansión internacional- antes de tener que hacer frente a un canje comprometido en 33,45 euros por acción, cuando a cierre del pasado viernes la gráfica de GAM se quedaba estancada en un máximo intradía de 0,49 euros unitarios.

Dos son las opciones por las que ahora se debaten los bonistas de GAM hasta la fecha de la convocatoria remitida recientemente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Optar por el no y poner en serios apuros a la compañía o emitir un voto de confianza y, atraídos también por un nuevo incremento de tipos, esperar a la recuperación de la compañía a costa de dejar de cobrar por el momento y saldar cuentas un año más tarde.