Florentino Pérez echa mano de la ingeniería financiera para borrar la mitad de la deuda de ACS

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid
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ACS se ha comprometido a reducir su deuda financiera a 6.000 millones de euros a cierre de 2012, menos de la mitad de lo que algunos expertos calculan que debería figurar en el balance de la constructora presidida por Florentino Pérez. Una suerte de espejismo contable que la cotizada lograría a golpe de ingeniería financiera.

Las artimañas contables de Florentino Pérez para poner guapa a ACS podrían haber vaciado ya su balance de unos 6.500 millones de euros de deuda. Una importante partida que, sin embargo, aún correría a cuenta de la compañía en un momento en que los inversores escudriñan con lupa el pasivo de las cotizadas españolas. En otras palabras, que aunque esta abultada partida no figure en las cuentas anuales que la constructora tiene previsto presentar, provisionalmente, el próximo 28 de febrero, aún pesan sobre ella los compromisos con acreedores.

La contabilidad paralela que algunos brókeres llevan sobre las cuentas de ACS arrojaban el año pasado una deuda superior a los 13.500 millones de euros. Sin embargo, las cifras oficiales de la compañía hablaban de poco más de 3.800 millones, un brusco abismo que a juicio de los expertos solo era posible gracias a trucos consentidos por Deloitte, su auditor de cuentas de toda la vida, como también lo fue de la nacionalizada Bankia. Un punto sobre el que multitud de gestores de carteras llevan tiempo llamando la atención, Robert Crimes, de Credit Suisse, a la cabeza.

En los informes redactados por éste y otros expertos se alertaba de que la ingente deuda asociada a los parques eólicos y algunas filiales de servicios de ACS no figuraba en el balance general del grupo simplemente porque la matriz las había puesto a la venta. Una práctica que, siendo legal, permite maquillar con éxito las cuentas de las compañías, especialmente de las más necesitadas de aligerar pasivo. Sin embargo, la falta de respuestas a los carteles de ‘se vende’ de los molinos de viento y Clece, entre otras participaciones, mantiene sobre el tejado de la constructora la presión de sus préstamos, más en un momento en que los bancos tienen fuertemente restringida la concesión y refinanciación de créditos.

Y no todos los problemas de ACS son las deudas aparejadas a estos negocios ahora calificados como no estratégicos. La falta de ofertas de compra hace peligrar sus flujos de caja y, por tanto, de liquidez para afrontar sus recurrentes vencimientos, recuerdan los analistas más críticos. Los parques eólicos para los que la presidida por Florentino Pérez decía tener interesados compradores, y cuyo traspaso hubiera facilitado su ansiado asalto al consejo de administración de Iberdrola, han salido todavía de la cartera real de la cotizada, aunque sigan sin figurar dentro de su espejismo contable.

El último golpe maestro de ingeniería financiera en ACS pasa precisamente por su histórica y discutida presencia en Iberdrola. Tras haber asumido la derrota en su pugna por acceder a la mesa de control de la eléctrica, la de Florentino ha traspasado -a través de complejos derivados- su participación en la energética a los mismos bancos acreedores que en su día propiciaron que la constructora fuera dueña de hasta un 19% de la presidida por Ignacio Sánchez Galán. Un movimiento por el que, aunque mantiene la titularidad de voto de las acciones, obran ya en las carteras de Natixis y Société Générale y, por tanto, se ha librado de contabilizar más de 3.000 millones de euros de deuda.

No ha sido el único tanto para ACS, sino que también se ha librado de tener que aportar garantías adicionales a sus acreedores vinculados a la cotización de Iberdrola. Un colateral que, según el propio Crimes, suponía la friolera de 422 millones de euros por cada 0,5 euros que se depreciaban en Bolsa las ‘iberdrolas’. Un factor que la mano derecha de Florentino Pérez en la compañía, Ángel García Altozano, ‘vendió’ ayer como un gran logro de la constructora en el marco del III Spain Investors Day.

Puesto que los analistas que más de cerca siguen el valor esperan que ACS haya impreso ya nuevos carteles de ‘se vende’ para otras empresas o participaciones de cara a este recién estrenado 2013, no les parece descabellado otro de los nuevos compromisos que ha adquirido la compañía: cerrar el año con una ratio de deuda sobre ebitda inferior a dos veces. Un espejismo más que un logro, critican algunos analistas, que será posible también gracias a que la última vuelta de tuerca a su derrota en Iberdrola ha quedado sellada, por el momento, hasta dentro de dos años.