Los especuladores se ríen de las autoridades europeas de supervisión bursátil

Con un desplome de más del 8% en la banca cotizada española desde el pasado 12 de agosto hasta hoy, parece que de poco ha servido la medida estrella de los reguladores europeos para blindar los valores financieros de los ataques especulativos. Sin la herramienta de las posiciones cortas, prohibidas desde entonces, los especuladores se han valido de constantes rumores para hacer caja con el declive de la banca a través de derivados.

La prohibición de las ventas a corto sobre los valores financieros en España, Italia, Francia y Bélgica no ha sido la panacea que algunos esperaban para frenar la caída libre de los bancos cotizados del Viejo Continente. Los frecuentes rumores sobre el rescate de Grecia y las amenazas de rebajas generalizadas de ‘rating’ crediticio han servido a los inversores más especulativos para mantener un clima de constante volatilidad que no parece tocar fin, según apuntan los analistas.

Mientras que el saldo vivo de posiciones cortas sobre los bancos presentes en el parqué madrileño han descendido en un 15% de media en este mes de prohibición, los mismos bancos se han dejado en conjunto un 8,22% de su capitalización bursátil. Y la situación no ha sido muy distinta en el resto de parqués europeos donde el retroceso de la banca ha llegado a marcar mínimos de cotización en plazas como la francesa, que se ha dejado de ser el baluarte de Europa junto a a Alemania para pasar a ser el blanco de los últimos movimientos especulativos.

El banco español en el que más se han reducido las posiciones cortas desde el 12 de agosto ha sido Santander. Al cierre de ayer, la entidad cántabra contaba con un saldo vivo de 777 millones de acciones prestadas, lo que supone un descenso de casi el 23% con respecto a cifras del día previo a la prohibición. Sin embargo, el efecto de la normativa no se ha dejado sentir en su cotización, que se ha resentido un 10,17% en el mismo periodo de tiempo. Una cifra que supera con creces la caída del selectivo Ibex, que se ha dejado un 6,27% desde la apertura del día 12 de agosto.

Si en lugar de tomar el saldo vivo de acciones prestadas, un tradicional indicador de las apuestas especulativas a la baja sobre un valor, se usa como referencia el peso de estas posiciones sobre el total de acciones cotizadas de la compañía, los resultados tampoco dicen nada a favor de la medida de blindaje de los reguladores bursátiles.

En Banco Popular, los ‘cortos’ han pasado de representar un 6,03% del capital a un 5,42% al cierre de ayer y tampoco ha conseguido escapar de los ataques especuladores. El banco de Ángel Ron ha cedido un 0,82% en el último mes.

Los analistas explican que esta diferencia se debe a que los ataques se están dirigiendo, sobre todo, a la gran banca europea, cuyos referentes forman parte de un mayor número de índices y, por tanto, juegan un papel más activo en la cotización de los derivados financieros en los que los especuladores forjan sus fortunas. Tal es el caso de los fondos cotizados (ETF) que replican índices o de los productos que toman como activo la volatilidad de estos mismos.

En este contexto se entiende también que en BBVA donde los cortos han descendido un 9,45% en términos absolutos, el declive bursátil haya sido del 12,54%. La caída es aún mayor en algunos de sus compañeros de sector en el índice Eurostoxx 50 que por la prohibición de los cortos en sus países también deberían haber quedado lejos de los envites especulativos.

En Francia, el triste abanderado de este desplome es Société Général. Debido a su exposición a Grecia y la amenaza de un recorte de nota por parte de agencias de calificación como Moody’s han hundido la cotización del grupo financiero en un 25,74% desde que el regulador francés amuralló sus valores financieros. BNP Paribas, también presente en el índice paneuropeo de referencia, ha perdido un 26%.

En este rosario de infortunios también se ganan un poco honroso puesto el gigante italiano UniCredito, al haberse dejado en el parqué de Milán un 27% en el último mes, y el belga KBC, el banco con más peso de la bolsa de Bruselas que ha perdido un 18% de su valor de mercado en el mismo periodo.