El aceite de oliva, en crisis

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España, Italia y Grecia ya no sólo deben luchar contra la deuda soberana o la crisis financiera que afecta al Viejo Continente. Ahora tienen un nuevo problema: el aceite de oliva, cuyo precio ha caído a mínimos de los últimos diez años.

Esta desaceleración ha coincidido con la buena cosecha del principal productor del aceite, España, que ha supuesto un exceso en la oferta, lo que se ha traducido en la intervención de la Unión Europea.

“El mercado está en crisis”, así lo ha dicho Pekka Pesonen, la líder del sindicato de Agricultura en Bruselas, Copa-Cogeca, y ha añadido que el cultivo es “de vital importancia para los principales países productores para mantener el empleo en las zonas rurales”, como es el caso de algunas de las zonas de Andalucía en España.

Otro de los problemas a los que se enfrente precisamente España es a la competencia de otras variedades de aceite. En este caso, sin ir más lejos, esta competición viene del aceite de girasol, que en cadenas de supermercados como Eroski cuesta 1,25 euros el litro, mientras que el de oliva vale 1,99 euros y el de virgen extra ya costaría más de tres euros el litro.

España, Italia y Grecia son con diferencia los mayores productores del aceite de oliva. Los tres países representan el 70% de la producción mundial. El cultivo además es fundamental para algunas de las zonas más pobres de España, como Andalucía, donde la tasa de desempleo del último trimestre se elevó al 33%.

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