La deuda española cada vez vale menos en los mercados de derivados

LCH.Clearnet ha vuelto a poner la zancadilla a España. La poderosa cámara de contrapartida londinense exigirá mayores garantías para usar la deuda española como colateral para obtener financiación.

Este organismo ha cambiado los parámetros del valor de los bonos españoles. A partir de mayo, para usar los títulos que vencen entre 3,25 y 4,75 años el margen pasa del 4,4% al 4,9%, mientras que en la deuda de entre siete y 10 años se incrementa del 8,4% al 11,2%. Es decir que el banco que quiera conseguir 1.000 millones de euros de liquidez necesitará aportar como colateral deuda española valorados en 1.112 millones de euros, un 2,5% más que antes.

También LCH.Clearnet ha elevado las garantías de la deuda francesa, aunque los cambios no serán tan grandes como en el caso de España.

Con este movimiento la deuda española pierde valor en el mercado de derivados, algo que puede penalizar aún más a la prima de riesgo. Para LCH.Clearnet, un diferencial en la rentabilidad de los bonos a diez años superior a los 450 básicos frente a otra referencia con calificación ‘triple A’ (el bund alemán) “es indicativo de un mayor riesgo adicional soberano” y podría suponer un aumento de las garantías del 15% sobre la posición neta. Además, si el deterioro continúa, el porcentaje podría continuar subiendo.

Estos organismos se han convertido en claves para la financiación del sistema financiero europeo porque a través de estas plataformas (existen varias, pero la británica LCH.Clearnet y la alemana Eurox Repo son las más importantes) se eliminan los peligros de las transacciones bilaterales, puesto que es la cámara quien asume el riesgo de contrapartida. Es decir, si un banco no devuelve el dinero, este organismo es quien se responsabiliza. Una cámara de compensación es una entidad que registra, casa y garantiza las transacciones de futuros y opciones entre varias partes.

Los movimientos que ha ejecutado esta plataforma en los últimos meses no han pasado inadvertidos. El 8 de noviembre de 2011, LCH.Clearnet subió las garantías necesarias para emplear la deuda italiana como colateral para obtener financiación en sus bonos de referencia y las consecuencias fueron devastadoras.

Al día siguiente el ‘yield’ del bono a diez años superó el 7,2% y la prima de riesgo subió 50 puntos, hasta los 550 puntos. El 12 de noviembre Silvio Berlusconi dimitió de su cargo como primer ministro italiano y cuatro días más tarde llegó al poder Mario Monti, que dirige desde entonces un Gobierno de tecnócratas impulsado por la Comisión Europea, el BCE y el Ejecutivo de Angela Merkel.

Acontecimientos parecidos fueron los que vivieron Irlanda y Portugal. En el primer caso, el 1 de noviembre de 2010, la prima de riesgo irlandesa tocó los 450 puntos y once días más tarde LCH.Clearnet endureció las garantías de la Isla. El día 22 el Gobierno irlandés pidió formalmente el rescate. Unos meses más tarde, el 25 de marzo del año pasado, cuando el riesgo país de Portugal tocó los 450 puntos básicos, sólo tuvieron que pasar 12 días, para que el Gobierno del país vecino pidió la ayuda de sus socios europeos.

En noviembre del año pasado, la prima de riesgo española superó ya los 450 puntos básicos, en un momento en el que era Italia la que se encontraba en el ojo del huracán. En aquel entonces, España se libró de la estocada de LCH.Clearnet. Llegó más tarde, en enero de ese mismo año, y no fue tan dura.

A principios de este año los mercados financieros de las grandes economías periféricas respiraban por el efecto bálsamo de las megainyecciones de liquidez del BCE. De hecho, a finales de marzo, esta plataforma incluso llegó a relajar las exigencias para negociar con deuda española.

Pero todo ha vuelto a cambiar. Los temores y las operaciones especulativas vuelven a encontrarse en un momento álgido en España, cuya prima de riesgo rondaba hoy los 420 puntos básicos.