Los bróker anticipan el adiós bursátil de Nyesa

La inmobiliaria aragonesa Nyesa está hoy un paso más cerca de decir adiós definitivamente a su presencia en Bolsa. Así lo creen algunos gestores del mercado consultados por este diario que consideran que la entrada en concurso voluntario de acreedores puede ser el punto de no retorno a cotización de la inmobiliaria aragonesa.

Las voces más críticas con los gestores de la compañía hablan sin tapujos de que la quiebra de la cotizada está a la vuelta de la esquina, tal como se puede leer en los comentarios de algunos supuestos inversores en varios foros bursátiles de la Red. Lo cierto es que, ayer miércoles, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Zaragoza declaraba el concurso voluntario de acreedores para la maltrecha inmobiliaria.

La aragonesa, junto a otras 14 de sus 24 sociedades filiales, ha llegado a esta situación con un pasivo total de 1.224 millones de euros que en varias ocasiones ha sido incapaz de refinanciar o eliminar a través de ampliaciones de capital que en muchos casos ni se han llegado a producir. Tampoco el despido de la mitad de la plantilla del grupo, el recorte a los sueldos y el cambio de la sede social a una zona menos cara de la capital aragonesa ha servido de mucho para paliar una situación que “lejos de mejorar, se ha ido deteriorando y agravando”, tal como reza el comunicado remitido por la propia empresa.

Un comunicado en el que se rebaja la cifra de obligaciones con acreedores a 570 millones de deuda real más 435 de deuda financiera asociada ya que dice que la suma de los dígitos de cada una de las sociedades da lugar a dobles cómputos. Aún así, la cifra resultante resulta muy abultada, dicen los expertos, para una compañía sin claros en el horizonte y con una capitalización bursátil que apenas alcanza los 996.000 euros.

El calvario financiero por el que atraviesa Nyesa Valores Corporación no es cosa nueva. Según reconoce la propia compañía en sus últimas notas remitidas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, los problemas llegaron en 2008, cuando se empezó a ralentizar el mercado de la construcción y la promoción inmobiliaria por el pinchazo de la burbuja del ladrillo. Ya en noviembre de 2010, pactó con la Agencia Tributaria el aplazamiento de pagos por unos 31,5 millones de euros, pero la situación se volvió insostenible el pasado 30 de septiembre.

En esa fecha, los juzgados aceptaron que la compañía se acogiera al preconcurso de acreedores, aquejada por “la grave situación de insolvencia” a la que se enfrentaba la compañía. Desde entonces empezó a correr un contador de cuatro meses en los que Nyesa se comprometió a cerrar su refinanciación.

Sin embargo, la espantada del grupo inversor Corbis a entrar en el capital de la maltrecha compañía y la imposibilidad de recurrir a la línea de capital por acciones suscrita con GEM, dada la suspensión de cotización que implica la entrada en figuras concursales, forzó a la compañía a echarse en brazos finalmente del concurso voluntario de acreedores que hoy se le ha concedido y que sus directivos acordaron el pasado 27 de febrero.

En los seis meses que han pasado desde que Nyesa entró en preconcurso, tan solo ha logrado aplazamientos a muy corto plazo que han forzado a la compañía a moverse en una continua renegociación de sus vencimientos. Únicamente ha logrado cerrar con éxito las condiciones de un crédito de 78 millones de euros con Banco Popular, un 13% de todo el importe que adeuda a sus bancos acreedores. Por si fuera poco, diversas fuentes apuntan a que ya le han vencido a Nyesa préstamos por más de 50 millones que no ha pagado sin haber alcanzado acuerdo alguno.

Inversores y brókeres dibujan un incierto futuro para Nyesa, que quedará suspendida de cotización hasta que logre cerrar la refinanciación de su deuda o los jueces decreten alguna medida sobre la aragonesa. Mientras tanto, los accionistas minoritarios de Nyesa permanecen atrapados en el capital de la compañía, mientras algunos acusan a su socio mayoritario, Grupo Bartibás, de ‘cambiar cromos’ con Riberalia, un extremo que siempre ha sido negado por la inmobiliaria.

Mientras que los más agoreros ya vaticinan la quiebra definitiva del grupo aragonés y por tanto, la pérdida total de las inversiones de sus accionistas, las opciones más optimistas tampoco son ningún cuento de hadas. La entrega de inmuebles a las entidades acreedoras a modo de dación en pago por sus deuda parece la única tabla de salvación del grupo y los expertos auguran que si vuelve a cotizar procederá a la anunciada operación acordeón: reducir el nominal de sus acciones para compensar deuda y después ampliar capital para dar entrada a nuevos socios.

El problema fundamental para Nyesa parece ser ahora el encontrar a estos socios tras el rechazo de Corbis y las posibles reticencias de GEM. La frecuente volatilidad del valor, que en 2011 acumulaba un retroceso anual en Bolsa del 89%, tampoco endulza las perspectivas de futuro que los expertos consultados por este diario dibujan para la zaragozana.