Pescanova y Codere reabren el mercado de ‘bonos basura’ en España

El mercado de financiación mayorista comienza a ver la luz al final de túnel, también para las ‘small caps’ del parqué madrileño. Codere, hace unos días, y ahora Pescanova han sido las pioneras de este grupo en lanzar bonos de deuda. Sin embargo, para capear la inapetencia del mercado a invertir más allá de los ‘blue chips’ han tenido que ofrecer unos elevados tipos de interés, en línea con los de los llamados ‘bonos basura’.

Tras varios meses de sequía en la emisión de deuda corporativa, las subastas de liquidez del Banco Central Europeo y la esperanza de que finalmente llegue el ansiado acuerdo en Grecia han vuelto a abrir las puertas del mercado de financiación mayorista a las cotizadas españolas. En la última semana, las que han aprovechado este respiro del mercado han encontrado dueño a papeles por 5.600 millones de euros.

La última en sumarse a este movimiento ha sido Pescanova. Tras anunciar el martes una emisión de bonos convertibles, dos días después ha confirmado que su oferta ha cosechado el interés suficiente como para imprimir papeles de deuda por el máximo previsto: 160 millones de euros. Sin embargo, para conseguir estas cifras, la alimentaria se ha visto forzada, como ya le ocurrió a Codere, a fijar unos tipos de interés muy elevados, conocidos en jerga financiera como ‘high yield’ o -más despectivamente- ‘basura’, para despertar el apetito del todavía incierto mercado.

En concreto, Pescanova ofrece a los inversores que acudan a su llamada un tipo fijo anual de entre el 8% y el 8,75% pagadero semestralmente los 17 de febrero y 17 de agosto de cada año. Así, por un valor nominal de 100.000 euros por bono, hasta dentro de siete años, cuando venzan finalmente estos títulos. Unas cifras que contrastan con las que hace sólo unos días ofrecía Repsol en una emisión de eurobonos por 250 millones de euros también con vencimiento en 2019 por los que tendrá que pagar únicamente un 4,875%.

Similar es el caso de la compañía de juegos de azar Codere. Esta ‘small cap’ fue en verdad la pionera en reabrir el mercado mayorista cuando hace una semana salió en búsqueda de inversores internacionales para sufragar la toma de la mexicana Icela. Entonces logró captar 228 millones de euros, más de lo previsto, a cambio de unos tipos del 9,25%. Esta emisión, también con vencimiento en 2019, se denominó en dólares estadounidenses.

Las buenas perspectivas que Pescanova cosecha en los últimos meses entre los analistas que siguen el valor no ha sido suficiente para conseguir que la emisión haya evitado caer en la categoría de ‘bono basura’ a causa de su alta rentabilidad. Un indicador que los expertos emplean tradicionalmente a falta de otras referencias como el juicio de una agencia de ‘rating’.

Los analistas achacan estos elevados tipos a la reticencia que buena parte de los inversores internacionales mantiene a invertir en valores que no figuren entre los más destacados de un determinado parqué a pesar de la salud de sus finanzas o perspectivas de negocios. A causa de esta tendencia, otros ‘blue chips’ del Ibex 35 como Telefónica han conseguido colocar emisiones a un 4,797%. En este caso con vencimiento en 2018, un año antes que el resto de las emisiones comentadas. También se han abierto los mercados de financiación para Santander, BBVA, Banesto y Sabadell en las últimas sesiones a través de varios modelos de emisión.

Los convertibles lanzados hoy por Pescanova ofrecen además a sus compradores una prima de conversión inicial del 25% sobre precios actuales, al marcar una cota de 32,81 euros. Deutsche Bank, RBS, BNP Paribas y KBC han sido las entidades encargadas de asegurar el éxito en la colocación de estos ‘bonos basura’. A la par, ofrecerá a los titulares de unos bonos emitidos en marzo de 2010 por 82,9 millones de euros y en abril de 2011 por 180 millones la posibilidad de recomprárselos por un importe hasta el máximo efectivo de la emisión.

Con este bloque de movimientos, la alimentaria del mar espera ingresar 100 millones de euros netos que destinaría a diversificación sus fuentes de financiación, fortalecer sus recursos financieros y, también, a financiar parte de la anunciada recompra. El éxito de esta emisión, dicen los expertos, determinará a corto plazo su evolución en Bolsa y su visibilidad global, algo que podría redundar en una próxima emisión a unos tipos menos agresivos y, por tanto, más lejos del calificativo de ‘basura’.