Más de 2.000 refugiados siguen malviviendo en Lesbos en «condiciones miserables»

Campamento improvisado junto a Moria, en Lesbos

Campamento improvisado junto a Moria, en Lesbos

La ONG Médicos del Mundo ha advertido este viernes de que más de 2.000 refugiados se encuentran «malviviendo» en campos de la isla griega de Lesbos, donde se encuentran en «condiciones miserables», especialmente en la época de invierno.

En un comunicado, la organización ha denunciado que tras el incendio del campo de Moria y la sustitución por el de Kara Tepe, los campamentos parecen ahora «prisiones», con «vallas y limitaciones a la libertad de movimiento».

«Muchos de los campos que solían estar abiertos han sido sustituidos por campos cerrados. El resultado es que el campamento se parece a una prisión, con valla y límite de libertad de movimiento» ha explicado Elli Xenou, responsable de incidencia política de Médicos del Mundo en Grecia.

Así, ha denunciado que los campos tienen aseos en mal estado, interrupciones diarias del suministro eléctrico y poca agua caliente, entre otras cuestiones. «Las personas refugiadas están expuestas al frío y al viento helados en pleno invierno, ya que el campamento está cerca del mar y sin posibilidad de calentarse con calefacción», ha lamentado.

La ONG ha denunciado así que únicamente se puede abandonar el campo por motivos sanitarios. «Si no, únicamente cuentan con tres horas de libertad dos veces por semana», recoge el texto, que señala que la situación ha empeorado desde que el primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, formó un gobierno de centroderecha a mediados de 2019, fecha desde la cual se han introducido nuevas medidas más duras de asilo y seguridad fronteriza.

Médicos del Mundo ha señalado que este modelo de «campo-prisión» va en la línea «de la apuesta de la Comisión Europea, que pretende llevar a cabo este modelo en las fronteras exteriores de la UE, en base al Pacto Europeo de Migración y Asilo».

Este pacto se encuentra actualmente bajo negociación y responde a una política de «securitización» de la frontera. «La UE prioriza el control migratorio sobre los derechos de las personas migrantes», insiste la ONG, que ha alertado de que se vulnera su derecho a la salud, especialmente su salud mental.