Los bancos centrales aceleran en sus planes de monedas digitales en plena fiebre del bitcoin

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¿Será 2021 el año en el que un banco central saque por primera vez una moneda digital? La renovada fiebre del bitcoin y la vuelta a la carga de Facebook ponen de relieve el interés por los activos digitales y meten presión a los responsables de la política monetaria para tomar cartas en el asunto. No solo el Banco Central Europeo (BCE), sino también los bancos centrales de Canadá, Japón, Suecia, Reino Unido o EEUU han hecho públicos sus planes para experimentar con sus propias monedas digitales de banco central (CBDC). Sin embargo, el que más adelantados tiene sus planes es el de China.

El experimento de la Moneda Digital/Pago Electrónico (DCEP) del Banco Popular de China proporciona algunas pistas de cómo pueden ser los CBDC en el futuro, destaca el medio británico City AM. En su actual encarnación, el banco central de China es responsable de emitir y distribuir el yuan digital a los bancos comerciales. Los bancos comerciales distribuirán luego el dinero digital a los usuarios finales. Al igual que los billetes y monedas, no tiene intereses soportables, está totalmente respaldado por el banco central y es esencialmente un pasivo del banco central.

La principal diferencia, es que las transacciones del DCEP no son completamente anónimas. Los clientes no son revelados públicamente pero los bancos que distribuyen la moneda pueden rastrear la información de las transacciones. Esto hace que el DCEP sea un instrumento más parecido a los principales métodos de pago electrónico -por ejemplo, las tarjetas de débito -, aunque con una vuelta de tuerca más: el banco central conserva el pleno acceso a la información comercial.

Los libros de contabilidad distribuidos, la tecnología en el corazón del DCEP, soportan complejos paradigmas de control de acceso a los datos. Un nodo propiedad del regulador, por ejemplo, puede ser designado como primus inter pares, con el derecho a acceder a la información que de otro modo sería privada. Los libros de contabilidad de la CDBC serán controlados y autorizados por las autoridades, a diferencia de una cadena de bloques o blockchain que se controla mediante las reglas incorporadas en el algoritmo que la alimenta.

Otra característica es que la moneda da al banco central chino la capacidad de transmitir sus decisiones de política monetaria a la economía real directamente – algo que el efectivo físico no puede lograr.

Andrew Haldane, economista jefe y miembro del comité de política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE), elogió esta característica en un discurso reciente. “En lo que respecta a la política monetaria, una de las cuestiones más apremiantes para los responsables de la política monetaria hoy en día es el límite inferior cero (o casi cero) de los tipos de interés”. A su juicio “surge de una limitación tecnológica de la capacidad de pagar o recibir intereses sobre el efectivo físico, ya sea positiva o negativa. En principio, una moneda digital de uso generalizado podría mitigar, si no eliminar, esa limitación tecnológica permitiendo que se impongan tipos de interés a los activos monetarios minoristas”.

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