Los analistas dan por hecho que Grecia necesitará una quita de deuda

Bandera de Grecia
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En agosto de 2018, Grecia terminará el actual plan de ayuda. Sin embargo, a pesar de que el regreso de Atenas a los mercados financieros haya supuesto un soplo de aire fresco a la imagen económica del país, Grecia tendrá que afrontar vencimientos de deuda milmillonarios en los años siguientes al fin del plan de rescate. Por ejemplo, 19.000 millones de euros en 2019.

Para afrontarlos, Atenas solo tiene tres opciones, barajan la mayoría de los analistas. Un cuarto programa de ajuste económico, una extensión del vencimiento de los préstamos o una quita del valor nominal de la deuda.

La primera parece improbable que pueda suceder, ya que conduciría a los acreedores europeos a prestar más dinero a Grecia. El FMI, entre otros, ya ha advertido que no lo va a hacer si no existe antes una reestructuración de la deuda, a la que a su vez se opone Alemania.

Descartada esa opción, la que parece a priori la más factible es la de extender el vencimiento de los préstamos. Sin embargo, analistas como Christopher Dembik, jefe de análisis macroeconómico de Saxo Bank, consideran que la más realista sería la quita de la deuda griega.

De hecho, Dembik cataloga como “un error” el no hacerlo, considerando la situación económica y financiera del país.

¿Es viable legalmente la quita de deuda?

Existen muchas voces que claman contra la opción de reestructurar la deuda griega argumentando que alentaría a otros países (‘efecto llamada’), cuando en realidad simplemente se trata de una estrategia comunicativa a nivel interno. Muchos imaginan-saben que Grecia jamás podría afrontar semejante cantidad de deuda, por encima del 175% del PIB. Como mucho serán los intereses.

De todos modos, como informa Saxo Bank, la reestructuración de la deuda soberana es una ocurrencia más frecuente de lo que se cree. Entre 1950 y 2010 hubo 186 intercambios de deuda negociados con instituciones financieras y bonistas y 447 acuerdos bilaterales con el Club de París.

El último problema planteado por la quita de la deuda griega se refiere, asegura Dembik, al coste que deben soportar los acreedores europeos. “Contrariamente a lo que se cree, sería relativamente limitado y manejable, sobre todo en un contexto de bajos tipos de interés debido a la acción de los bancos centrales y al exceso de liquidez global en el mercado”.

A pesar del endurecimiento monetario en Estados Unidos, el FMI estima que la liquidez del banco central continuará creciendo a una tasa anual equivalente al 2% del PIB mundial, antes de comenzar a disminuir después de 2019.

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