Argentina intenta frenar la fuga de capitales hacia Uruguay

La incertidumbre de los inversores por el futuro económico de Argentina ha provocado una salida masiva de divisas en los últimos meses, unos movimientos dirigidos en su mayoría hacia Uruguay, y que ya han comenzado a golpear duramente las reservas del país presidido por Cristina Fernández. La Comisión Nacional de Valores argentina ha puesto en vigor una nueva ley para evitar que las inversiones locales lleguen a ese país, considerado paraíso fiscal.

Según datos de La Nación, en los dos últimos años el país ha registrado una fuga de divisas de 37.500 millones de dólares. La nueva normativa introduce un añadido a la ley sobre prevención del lavado de dinero y la financiación del terrorismo que, en los hechos, cierra el camino a las operaciones con Uruguay. A partir de ahora, será delito que las sociedades de Bolsa, compañías que administran fondos de inversión y fideicomisos, operen con plazas financieras consideradas «paraísos fiscales».

Según la prensa local, la decisión ha sido recibida con preocupación en Uruguay, mientras los operadores multiplicaron las consultas con sus asesores jurídicos para tener certeza sobre su alcance. Pero varios de ellos reconocieron que mediante ese tipo de operaciones últimamente se canalizaba «mucho dinero». «Eso se ha venido haciendo desde las restricciones dispuestas allí en tiempos del corralito, pero se habían intensificado recientemente por la desconfianza que genera la economía argentina», señalaron. De hecho, los argentinos fueron los más activos compradores de patentes para operar en el mercado bursátil de Uruguay en el último año.

Casualmente, el Senado uruguayo aprobó ayer cambios en sus leyes sobre prevención y control del lavado, para darle más facultades a la policía en el combate de ese delito y agilizar el destino de los bienes incautados. Pero no avanzó sobre lo que pretende la administración Kirchner: que ese país desarticule el secreto bancario y tributario, en vez de dar datos al respecto sólo cuando un juez local los reclama con fundamento.

El pasado año 2008 se produjo la mayor fuga de capitales que se recuerda desde el corralito. La caída de las exportaciones y los conflictos políticos internos hicieron salir del país 23.096 millones de dólares (17.386 millones de euros), casi tres veces más que el pasado año y un 23% más que la cifra registrada entre el segundo semestre de 2001 y el mismo periodo de 2002.
Según el Banco Central, la fuga de capitales de 2008 prácticamente triplicó la cifra del año anterior. Pero, lo que es más, en 2001 y 2002 cuando el país vivió uno de sus peores momentos financieros, la salida de capitales fue de un 23% menos.

Las disputas entre el campo y los agricultores, así como los bajos precios de los cereales en el mercado, ha propiciado que los agricultores dejen de vender sus productos en el exterior. Y todavía se echan en falta medidas que incentiven la inversión privada en el país y que fue otro de los protagonistas en la fuga de capitales. La poca perspectiva de que vaya a mejorar algo al respecto augura un 2009 con cifras más negativas. Según los analistas, la situación pondrá a prueba las reservas en dólares del país.

El peor trimestre de 2008 que vivió el país fue el segundo, que coincidió con el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario. En este período el país vio salir una cantidad de 8.374 millones de dólares (6.362 millones de euros). Es decir, el país perdió en tan solo este período casi la cantidad que en 2007, donde salieron del país 8.880 millones de dólares (6.749 millones de euros).