Aumenta la preocupación entre los empresarios extranjeros con intereses en Honduras

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Las inversiones directas extranjeras en Honduras están en peligro ante la inestabilidad política que vive el país hondureño. Tanto las empresas españolas, con una inversión directa de 19 millones de euros en 2007, como las mexicanas, con 364 millones de euros este año, entre otras, se enfrentan a un contexto de bloqueo económico y un estancamiento de la economía del país que podría afectar a sus inversiones.

Las inversiones directas en Honduras, que solo en 2007 alcanzaron un total de 665 millones de euros según el Banco Central de Honduras (los últimos datos que facilita), se encuentran en este momento con un contexto de riesgo frente a la inestabilidad política en el interior y al paulatino bloqueo internacional de las ayudas y el crédito. Las inversiones españolas en concreto, centradas en el ámbito de las telecomunicaciones y el negocio turístico, han visto como el Embajador español ha abandonado el país.

De los 665 millones de euros de inversión directa que se registraron en 2007, EEUU aportó un tercio del mismo, 270 millones de euros, que han seguido creciendo en los siguientes años. De ahí que la intervención de Hillary Clinton en la resolución del conflicto, haya sido imprescindible para la aceptación, tanto por el lado del presidente legítimo, Manuel Zelaya, como por el del presidente interino, Roberto Micheletti, de la mediación de Costa Rica.

Mientras tanto, las manifestaciones a favor y en contra de Zelaya continúan en las calles de Tegucigalpa. Según Thelma Mejía, periodista hondureña con la que ha podido dialogar Americaeconomica.com, en el día de ayer reapareció la mujer del presidente, Xiomara Castro, en una manifestación fue mucho menos multitudinaria que las del fin de semana. Según Mejía, el país se estaría polarizado, mientras que ese extiende la creencia de que en el exterior no se está haciendo un análisis profundo del conflicto interno.

En cualquier caso, como nos confirmaba la periodista hondureña, se ha implantado en los medios de comunicación del país, habitualmente sensacionalistas, un velo de puritanismo que evita mostrar imágenes violentas. El golpe de estado del pasado 1 de julio habría respondido, en gran medida, a las desavenencias de Zelaya con los dueños de esos medios, grandes empresarios del país que dominan los partidos políticos, que habrían aprovechado la torpeza de Zelaya en sus últimas acciones.

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