El enfrentamiento entre magnates de origen árabe y judío, en el epicentro de la crisis de Honduras

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La crisis política en Honduras ha dejado al descubierto la debilidad de un sistema basado en la presión de diversos grupos ligados al poder económico y el crimen organizado en las estructuras políticas y estatales del país, y muchos son los analistas que se preguntan si el Golpe de Estado tendrá más que ver con esta situación que con los intentos de Manuel Zelaya para ser reelegido.

No es la primera vez que la relación entre el narcotráfico y la política sacude la prensa local. Los rumores sobre la presión que estos grupos, y otros relacionados con el sector empresarial, ejercen sobre los gobernantes siempre han estado ahí. El pasado junio de 2006, la periodista Thelma Mejía escribía un artículo en la Agencia Inter Press Service (IPS) en el que explicaba esta situación en Honduras.

Los expertos consultados por esta periodista hablaban de la existencia de dos tipos de fuerzas que controlan el poder político en el país centroamericano. Las familias que ejercen mayor influencia son exponentes de comunidades de origen árabe y judío, identificadas en sectores económicos como la maquila, la energía térmica, las telecomunicaciones, el turismo, la banca, los medios de comunicación, la industria cementera y el comercio.

En el artículo, se nombraba a los empresarios de la comunidad de origen árabe Miguel Facussé Barjum, inversor y empresario agrario, su yerno Fredy Nasser, Schucry Kafie, magnate de la energía térmica, y al banquero Jaime Rosenthal a quienes se describía como las personas más poderosas de Honduras.

Al parecer, las tensiones en el seno del Gobierno de Zelaya, iniciado en enero de 2006, se han intensificado con algunos de estos grupos, pues en el Gabinete hay exponentes del sector empresarial judío que encabeza el banquero y político Rosenthal, enfrentado a las más influyentes familias árabes citadas.

Tal y como recuerda Mejía en su artículo, «Rosenthal, fallido aspirante presidencial en cuatro oportunidades, pertenece al gobernante Partido Liberal y tiene intereses en medios de comunicación, la industria del cemento, la exportación de carne y de lagartos, la banca, los seguros y las telecomunicaciones. Fue bastión clave en la campaña electoral de Zelaya».

Su hijo, Yani Rosenthal, fue en 2006 ministro de la Presidencia, encargado de coordinar todos los ministerios y las más importantes carteras de créditos y proyectos de la administración pública.

Una injerencia en el poder que, según los observadores, puede poner en riesgo la estabilidad, no sólo del país, sino de los propios partidos políticos, muy controlados por los grupos que financian sus campañas.

Para los expertos, el narcotráfico también ha pasado a desempeñar un papel clave en el «control» de estos grupos de poder sobre las autoridades estatales.

El diario La Prensa, de Honduras, publicó el mes pasado antes del golpe, una noticia que iba dando cuenta de la situación del narco en el país. «América Central es el próximo objetivo de los carteles mexicanos. La pugna es principalmente entre los grupos identificados como Golfo/Zetas y de Sinaloa. Ambos han desplegado células de operación que intentan controlar el transporte, la venta y la distribución de drogas».

En Guatemala se han instalado campos de entrenamiento para sicarios, en El Salvador se recluta a integrantes de la pandilla MS, en Honduras los grupos mexicanos acuden a reuniones y realizan pactos con los narcotraficantes locales. Todo eso ocurre a causa del poder corruptor de la delincuencia organizada. Un ejemplo: el Producto Interno Bruto de Honduras es de 12.000 millones de dólares, mientras que, según estimaciones, esos dos carteles mueven 20.000 millones de dólares al año».

Según la agencia antidrogas de EEUU (DEA), anualmente pasan por Honduras cerca de 100 toneladas de cocaína, pero en los últimos años se ha registrado una evolución masiva del consumo interno.

Ante estas cifras, los congresistas de Florida, Mario y Lincoln Díaz-Balart y Connie Mack, la californiana Dana Rohrabacher y Thad McCotter, de Michigan, conocidos militantes del antichavismo y el anticastrismo, advirtieron a Obama que sería muy grave que Washington «esté jugando o haya jugado un papel en la restauración al poder de cualquier funcionario que las agencias de inteligencia o del orden público de USA sospechen que tenga vínculos con el ilegal y mortal tráfico de drogas».

Entre 2008 y 2009 se espera que la tasa de crecimiento del PIB baje del 4% hasta el 1,5% y la tasa de desempleo suba del 27,8% al 29,6%, al mismo tiempo que los balances de cuenta corriente externa y cuenta fiscal interna mantengan números rojos.

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