La OCDE advierte de la pérdida de impulso y de los crecientes desequilibrios de la recuperación global

Sede de la OCDE

Sede de la OCDE

Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Share on email

La economía mundial continúa recuperándose, pero esta reactivación está perdiendo impulso y es cada vez más desequilibrada, según ha advertido la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha revisado a la baja sus proyecciones para las principales economías mundiales, aunque se mantiene «cautelosamente optimista».

«Nuestro escenario central es que la recuperación global continúe, con el mundo lidiando mejor con la pandemia y las políticas monetarias y fiscales manteniéndose en general favorables a lo largo de 2022», ha asegurado la economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, en la presentación del informe ‘Perspectiva Económica’.

De este modo, el ‘think tank’ de las economías avanzadas espera que el PIB mundial crezca en 2021 a un ritmo del 5,6%, una décima menos de lo anticipado anteriormente, mientras que mantiene la previsión de que el crecimiento en 2022 sea del 4,5% y que la expansión se moderará un año más tarde al 3,2%.

En su análisis, la OCDE advierte de la aparición de «grandes desequilibrios» por las marcadas diferencias en la recuperación entre países, lo que refleja las condiciones nacionales de salud, la combinación de políticas y la composición del sector, así como por la escasez de mano de obra en algunos sectores y por la persistente brecha entre la oferta y la demanda de algunos bienes, junto con el aumento de los costes de los alimentos y la energía, lo que ha provocado aumentos de precios más altos y duraderos de lo esperado.

A este respecto, la OCDE confía en que a medida que mejore la situación sanitaria, la demanda se estabilice y las personas regresen al mercado laboral, los cuellos de botella de la oferta deberían desaparecer, por lo que prevé que la inflación retroceda gradualmente a alrededor del 3% para 2023 en el conjunto de países, señalando que, en las circunstancias actuales, lo mejor que pueden hacer los bancos centrales es esperar a que las tensiones de oferta disminuyan señalando que actuarán si es necesario.

«Estos desequilibrios crean incertidumbre y más riesgos a la baja que al alza», ha apuntado Boone, quien ha expresado la preopupación de la organización «más por el uso que se hace de la deuda que por su nivel», añadiendo que, si bien el aumento del endeudamiento durante la pandemia era necesario, «ahora es el momento de reenfocar el apoyo fiscal en la inversión productiva que impulsará el crecimiento».

En este sentido, ha criticado que «faltan planes detallados a medio plazo para las finanzas públicas», subrayando que el trabajo en ellos debería comenzar ahora, ya que un marco fiscal claro, sólido y responsable fortalecería la confianza en que aumentará el crecimiento, reduciendo así los desequilibrios y riesgos.

Asimismo, la economista jefe de la OCDE ha criticado que «se habla demasiado y no se toman suficientes medidas en lo que respecta al cambio climático», lo que ha considerado «alarmante», ya que la incertidumbre política al respecto está obstaculizando la inversión en energía limpia e infraestructura.

«Cuanto más esperen los gobiernos, mayores serán los riesgos de una transición abrupta en la que los precios de la energía sean más altos y más volátiles», ha añadido.

NUEVAS PREVISIONES

En el caso de la mayoría de los países de la OCDE, la organización prevé un crecimiento entre 2022-23 más rápido que el potencial estimado, lo que permitirá que muchas de estas economías recuperen, o incluso superen, la ruta de crecimieto del PIB que se proyectaba antes del inicio de la pandemia.

Sin embargo, para las economías fuera de la OCDE «el panorama a mediano plazo es más heterogéneo», ya que, si bien las tasas de crecimiento del PIB estarán en general por encima de las de los países avanzados, el crecimiento del PIB proyectado sigue muy por debajo de la senda esperada antes de la pandemia.

Entre las principales economías analizadas, la OCDE ha enfriado sus expectativas para Estados Unidos, que rebotará este año un 5,6%, cuatro décimas menos, para moderar el ritmo de expansión en 2022 al 3,7%, dos décimas por debajo de la anterior previsión, y crecer un 2,4% en 2023.

En el caso de la zona euro, las nuevas previsiones del ‘think tank’ apuntan a un crecimiento del 5,2% en 2021, una décima menos, y del 4,3% en 2022, tres décimas por debajo de lo estimado previamente, con un crecimiento proyectado del 2,5% para 2023.

Al margen de la OCDE, la organización anticipa que el crecimiento del PIB de China alcance el 8,1% este año para moderarse en 2022 y 2023 al 5,3%, mientras que en el caso de la India, espera que la economía crezca en 2021 un 9,4% y un 8,1% en 2022, moderando el ritmo de expansión al 5,5% un año después.

Baja en 2,3 puntos la previsión de PIB de España en 2021 ante el lento despliegue de fondos europeos

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado en 2,3 puntos a la baja la estimación del crecimiento del producto interior bruto (PIB) de España para 2021, hasta situarlo en el 4,5%, según se desprende de su informe bianual ‘Perspectiva Económica’, publicado este miércoles.

«La demanda doméstica fue más débil de lo esperado en el segundo y tercer trimestre, en parte reflejando la inflación y el despliegue más lento de lo estimado de los fondos de recuperación europeos», ha explicado la economista senior y máxima responsable para España de la OCDE, Müge Adalet McGowan.

La experta también ha atribuido la abultada rebaja en las previsiones de PIB al lento desembolso de las ayudas directas a empresas y al débil rendimiento del turismo.

El organismo ha destacado que la demanda doméstica será el principal impulsor de crecimiento por la mayor confianza, la mejora de las condiciones del mercado laboral y las condiciones de financiación favorables.

Para 2022, la OCDE ha situado el crecimiento del PIB en el 5,5%, lo que supone un descenso de 1,1 puntos porcentuales con respecto a la anterior estimación, publicada en septiembre. Para 2023, la previsión de crecimiento económico se ha situado en el 3,8%, sin comparación con ningún dato anterior porque es la primera vez que el organismo pronostica datos macro para dentro de dos años. España no recuperará el nivel económico previo a la pandemia hasta el primer trimestre de 2023.

«La política fiscal servirá de apoyo en 2022 y en gran parte neutral en 2023. La mejora y adaptación de las capacidades de los trabajadores, a través de políticas activas de empleo y aprendizaje de adultos, serán clave para facilitar una recuperación inclusiva y recoger los beneficios de la mayor digitalización», ha indicado la OCDE.

Con respecto al resto de datos macroeconómicos, la OCDE estima que España cerrará 2021 con una tasa de paro del 15%, reduciéndose al 14,2% en 2022 y alcanzando el 13,6% en 2023. De su lado, la ratio de deuda sobre el PIB será del 120,1% al cierre de este año y se situará en el 117,1% al terminar 2022. Dentro de dos años, la ratio será del 115,9%.

Las perspectivas de déficit continuarán mejorando durante el horizonte temporal analizado. Mientras que en 2020 España cerró el año con un déficit del 11% respecto al PIB, este año se reducirá hasta el 8,1%. En 2022 el déficit alcanzará el 5,4% y se volverá a reducir hasta el 4,2% en 2023.

Entre los riesgos a la baja para la economía española, la OCDE ha alertado de la posibilidad de un repunte de la pandemia, una mayor persistencia de la inflación que se traslade a los precios finales y los salarios y mayores efectos permanentes del desempleo y las quiebras de empresas. No obstante, la economía podría sorprender al alza si el turismo recupera antes de lo esperado sus niveles prepandemia y si el impacto de los fondos europeos resulta ser mayor del estimado.

La abultada revisión a la baja del PIB de las previsiones de PIB de España contrastan con las del resto de grandes países de la zona euro. La OCDE considera que el PIB del conjunto de los Diecinueve crecerá un 5,2% en 2021 y un 4,3% en 2022, lo que supone una revisión a la baja de una y tres décimas respectivamente en comparación con las previsiones anteriores.

Por países, Alemania crecerá un 2,9% este año, sin cambios, y un 4,1% en 2022, medio punto menos. En el caso de Francia, la OCDE ha revisado cinco décimas al alza la estimación de 2021 hasta el 6,8%, y en dos décimas la de 2022, hasta el 4,2%. De la misma forma, Italia crecerá un 6,3% este año, cuatro décimas más, y un 4,6% el año que viene, cinco décimas más.