La inflación frena su avance y se sitúa en 7,6 por ciento en Alemania

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Puerta de Brandenburgo

La inflación frenó su avance en junio en Alemania y aumentó un 7,6 por ciento interanual, algo por debajo del 7,9 registrado en mayo, informó hoy la Oficina Federal de Estadística (Destatis) en base a datos provisionales.

Según dichos datos, la energía (con un aumento del 38%) y los alimentos (con un aumento del 12,7%) subieron especialmente en junio en comparación con el mismo mes del año pasado.

Sin embargo, en comparación con mayo, los billetes de transporte local y, en algunos casos, el combustible, fueron más baratos, según las oficinas de estadística de los distintos estados federados.

Destatis explicó que, basándose en los resultados preliminares, aún no es posible mostrar el impacto exacto del abono de transporte de 9 euros y el descuento en los impuestos en el combustible, ambas medidas decretadas por el Gobierno alemán para aliviar en los bolsillos de los consumidores la subida de los precios de la energía.

Según las cifras preliminares, los precios al consumo aumentaron un 0,1 por ciento de mayo a junio de este año.

El canciller alemán, Olaf Scholz, convocó para el 4 de julio una reunión de la denominada Acción Concertada con sindicatos y patronal para discutir cómo controlar la evolución de los precios y evitar una «espiral inflacionaria permanente» .

La Acción Concertada fue introducida en la década de los 60 y consiste en un formato de búsqueda de consenso en el que representantes de las empresas, la política y los sindicatos, entre otros, intercambian opiniones.

Por otra parte, una encuesta dada a conocer hoy reveló que un 39 por ciento de los alemanes, tengan empleo o no, quieren limitar sus gastos en alimentos debido a la alta inflación.

La encuesta representativa de la Fundación Hans Böckler consultó a 6.200 personas entre fines de abril y principios de mayo. Fueron incluidas personas con empleo así como otras en busca de trabajo.

Del 39 por ciento que dijo que limitaría sus gastos en alimentos y otros productos como el chocolate, el café, el azúcar y el alcohol, un 10 por ciento señaló incluso que compraría «claramente menos» de esos productos. Este porcentaje incluyó todos los grupos de ingresos.

En cuanto a la vestimenta y los zapatos, más de uno de cada dos (53 por ciento) afirmó que limitará su consumo. Una cantidad similar de encuestados señaló que restringirá sus gastos en bares y restaurantes.

Asimismo, más de dos tercios de los encuestados indicaron querer reducir el consumo de electricidad y combustible. Un 60 por ciento también indicó querer ahorrar en la calefacción y el agua caliente de su hogar.

Según la encuesta, más de la mitad (52 por ciento) de la población activa con unos ingresos familiares relativamente bajos, de hasta 2.000 euros netos al mes (2.100 dólares), se siente obligada a comprar menos alimentos. Casi dos tercios (63 por ciento) dijo que recortaría gastos en ropa y calzado debido a la inflación.