La curva de tipos vuelve a aplanarse ¿hay motivos para tener miedo?

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Crisis económica mundial

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En las últimas semanas los inversores han visto como la curva de rentabilidad –o curva de tipos- ha vuelto a aplanarse. Una situación que ha servido para anticipar una crisis económica en el corto y medio plazo casi matemáticamente en las últimas décadas. Ahora, en plena fase de remontada de la crisis del covid-19, ¿hay razones para preocuparse?

El aplanamiento y posterior inversión de esta curva suele ser un indicador muy popular para predecir futuras crisis económicas. Y además es muy fiable: adivinó tanto la de 2007 como la del año pasado, si bien esta última con la ‘inestimable’ ayuda de la pandemia del covid-19. Por ello, no ha pasado desapercibido que de nuevo ha ocurrido este verano, si bien en esta ocasión los analistas no creen que anticipe nuevas turbulencias.

“Es fácil observar los mercados de tipos y trazar una narrativa económica coherente; a veces es demasiado fácil”, explica Antoine Bouvet, analista de ING. “Tomados al pie de la letra, los niveles actuales de los tipos a nivel mundial son coherentes con un profundo grado de angustia macro”.

Los tipos reales, por ejemplo, derivados de los tipos nominales y la inflación esperada, “están tocando nuevos mínimos”. “Esto normalmente ocurriría en previsión de una fuerte desaceleración de la actividad económica o, incluso, de una recesión. Un cambio de rumbo en la política del banco central ayudaría, por supuesto, pero la implicación es que dicho cambio está justificado por los pésimos datos económicos. No lo compramos”.

Lo mismo ocurre con la pendiente de la curva (nominal). “Cuando se espera que el crecimiento se ralentice y que los bancos centrales bajen los tipos, la curva de rendimiento puede invertirse”, explica Bouvet. “Esto no es literalmente lo que está ocurriendo aquí, dado que la Fed tiene un margen muy limitado para recortar los tipos desde su actual rango de 0-0,25%, si es que lo tiene, y lo mismo ocurre con el BCE. Pero la trayectoria implícita de los tipos de interés de la Fed se ha reducido aproximadamente a la mitad desde marzo”. Para el experto del banco holandés. “aunque puede haber algunos temores legítimos sobre la propagación de la variante delta de Covid19, por ejemplo, nos cuesta justificar el movimiento solo por los fundamentales económicos”.

“Los mercados financieros son conocidos por sobrepasar los límites”, recuerda el experto. Es muy posible que la subida de los tipos en la primavera de este año haya sido, en retrospectiva, una muestra excesiva de optimismo. Igualmente, se puede argumentar que la angustia actual está justificada, pero que los mercados ‘se precipitaron’. Ambas cosas son posibles, pero sospechamos que el movimiento a la baja fue mucho más exagerado que al alza”.

La distorsión de los bancos centrales

“Hay que tener en cuenta que los tipos, al igual que otros mercados, reflejan las fluctuaciones de la oferta de la demanda”. Y la demanda no solo depende de las expectativas económicas, recuerda el analista de ING. “La Fed y el BCE siguen comprando 120.000 millones de dólares y 100.000 millones de euros al mes en bonos, respectivamente. En las mejores épocas, esto tiene un efecto distorsionador sobre los tipos. En los meses de verano sin liquidez, estas distorsiones se magnifican”.

El experto considera que “no debemos tomar la trayectoria de los tipos de interés implícita en la curva de rendimiento al pie de la letra”. “El mes de septiembre suele marcar la reanudación de la emisión de bonos, lo que debería contribuir a reintroducir el riesgo en los tipos”.

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