La Comunidad de Madrid dice que con el confinamiento total «el virus no desaparece»

La directora general de Salud Pública, Elena Andradas
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La directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, ha defendido la eficacia de las restricciones por zonas básicas de salud, que ha recordado que van más allá del cierre perimetral, y ha señalado que con el confinamiento total «el virus no desaparece».

«Sabemos, por los modelos matemáticos publicados y por la propia experiencia del confinamiento total de España cómo ese confinamiento total frena realmente la transmisión del Covid, sabemos además que son necesarias como mínimo seis semanas, tres periodos de incubación aproximadamente, de confinamiento total para aliviar la presión asistencial, y también sabemos que a las tres cuatro-semanas de levantar un confinamiento el número de casos aumenta y aumenta la transmisión y los indicadores epidemiológicos vuelven a aumentar», ha expuesto durante una comparecencia en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid.

«¿Por qué? Porque el virus no desaparece, el virus se queda, y hay una bolsas de susceptibles que en cuanto se abren las medidas de nuevo vuelve a aumentar la transmisión», ha señalado Andradas, quien se ha referido a las cuarentenas, la mascarilla, la distancia interpersonal y la higiene de manos como «medidas independientes de probada eficacia para controlar la transmisión».

Por otro lado, ha señalado que existen estudios sobre el impacto de medidas aplicadas a nivel local y a nivel nacional, «con un mayor número de reducción en el número de contactos y de la interacción social cuando se aplican medidas a nivel local, con restricciones a nivel local».

«A pesar de esto, sigue siendo muy complejo determinar cuál es el verdadero efecto epidemiológico de las restricciones que aplicamos, fundamentalmente porque hay un decalaje entre el momento en que aplicamos las medidas y el efecto que se produce en la disminución de la transmisión, la disminución en el número de casos y, por ende, la disminución en el número de hospitalizaciones y de fallecimientos», ha admitido.

Por otro lado, ha hecho hincapié en que «nunca jamás» se aplica una única medida, en alusión al cierre perimetral, sino que en las zonas básicas de salud con alta incidencia se aplican «un conjunto de medidas de probada eficacia y además medidas dirigidas a limitar la movilidad y la interacción social», como las reducciones de aforos, entre otras.

Según Andradas, este conjunto de medidas adoptadas en las zonas básicas de salud con restricciones durante la segunda ola tuvieron como resultado «reducciones en la transmisión, el día 8 de octubre, entre el 16 y 73 por ciento, disminución en el número de ingresos hospitalarios, disminución en el número de casos diagnosticados» y, ha agregado, simultáneamente se introdujo la estrategia de test antigénicos, y se reforzó el control del cumplimiento de las cuarentenas.

«Con estas medidas logramos controlar la segunda ola, y con medidas que se han mostrado eficaces hasta ahora en la Comunidad de Madrid controlaremos la tercera ola», ha apostillado, aunque ha agregado que «ahora mismo están teniendo un papel fundamental variantes del coronavirus como la británica».

CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN

La portavoz de Más Madrid, Mónica García, que había solicitado la comparecencia del consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, quien ha delegado en Andradas, «al objeto de informar sobre los informes técnicos y científicos que avalan los confinamientos perimetrales como medida eficaz de salud pública», ha asegurado que «son una farsa», y los ha equiparado a «agitar un ramillete de tomillo» o «poner una de cabeza de ajo debajo de la almohada», al tiempo que ha criticado que con estas medidas la Comunidad de Madrid ha evitado implementar «medidas reales».

En la misma línea se ha manifestado el socialista José Manuel Freire, quien ha calificado los cierres perimetrales de ZBS como «una medida absurda», porque «son confinamientos imaginarios que nadie cumple».

Por su parte, la portavoz de Unidad Podemos-Izquierda Unida, Vanessa Lillo, ha criticado los «cambios de criterio» en relación al umbral, y el «caos» de esta misma semana con el anuncio del aumento a seis personas en las terrazas cuando se acababa de aplicar la limitación a cuatro personas.

Desde Vox, Gador Joya ha manifestado que «no se trata de menos movilidad sino de más capacidad», y ha señalado que por su grupo «cuanto menos se restrinja, mejor», al considerar que se tiene capacidad para mantener actividad social y económica y controlar la expansión del virus «si se gestiona bien».

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