La Comisión acepta que España y Portugal fijen un tope al precio del gas para bajar la luz

La vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera

La vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera

La Comisión Europea ha aceptado la propuesta de España y Portugal para poner límites al precio del gas desvinculando del resto de los productos energéticos. Será temporalmente, durante un año, y según la vicepresidenta Teresa Ribera, que está hoy en Bruselas “se notará enseguida en el precio” que se paga por el consumo de energía. El tope será de 40 euros por megavatio/hora y podrá incrementarse hasta 50 en los doce próximos meses.

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica se entrevistó por la mañana, junto su homólogo portugués José Duarte Cordeiro, con la vicepresidenta de la Comisión encargada de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, para desbloquear la denominada “excepcionalidad ibérica” que permitirá a España y Portugal rebajar el precio del gas.

El Consejo de Ministros aprobará la semana que viene la medida, una vez que se despejen en los próximos días detalles técnicos que quedan pendientes. La medida supondrá una reducción del precio final que abonan los consumidores. Actualmente el precio del gas en el mercado español está en torno a los 90 euros por megawatio y ha superado con frecuencia en los últimos meses los 100 euros.

España y Portugal obtuvieron hace un mes el visto bueno del resto de los países de la UE para esta solución, pero en apenas se había avanzado en ella durante los últimos días, por lo que Teresa Ribera y el ministro portugués se trasladaron a Bruselas para acelerar el proceso.

La guerra de Ucrania agudizó un incremento de precios de la energía que viene produciéndose desde el verano pasado. El gas ha quintuplicado el precio. España apostaba por un tope de 30 euros, pero ha aceptado la propuesta de la Comisión de que sea de 40 euros y que pueda subir hasta 50. La vicepresidenta subrayó que en este tipo de negociaciones “hay que ser flexibles”.

La Comisión había puesto especial acento en evitar que la reducción en la península no se traslade al resto de los países de la UE -a través de las conexiones con Francia- por lo que se establecerán fórmulas para evitar que se produzca ese efecto.