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A pesar de que los grandes bancos de EEUU ya han mostrado su intención de devolver cuanto antes los fondos recibidos a través del programa de recapitalización del Tesoro, el departamento presidido por Tim Geithner continúa viéndose obligado a salir al rescate de entidades de pequeño y mediano tamaño. Sólo en lo que va de mes de mayo, el Tesoro ha inyectado 422,3 millones de dólares a más de 30 entidades a través del plan de rescate TARP.

Sterling Bancshares, entidad con residencia en Houston, con una inyección de 125,2 millones de dólares, lidera el ranking de los fondos recibidos en este período. Si bien las inyecciones realizadas por el Tesoro son muy bajas comparadas con los multimillonarios rescates llevados a cabo en los primeros días del plan Paulson, muestran que la crisis financiera sigue cobrándose víctimas en las entidades estadounidenses.

En los menos de cinco meses de año transcurridos, el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC), ha tenido que intervenir 35 bancos, obligados a declararse en quiebra. Si se incluye el pasado 2008, las quiebras se eleva a 60, según las cifras del organismo presidido por Sheila Bair.

Las necesidades de capital estatal que siguen mostrando los bancos de tamaño mediano y pequeño contrastan con la intención de las grandes entidades de devolver cuanto antes los fondos recibidos, a pesar de que las recientes pruebas de solvencia financiera arrojaron unas multimillonarias necesidades de capital de 75.000 millones de dólares. Diez de los 19 bancos a los que se realizaron las pruebas necesitan más capital, según las cifras de la Reserva Federal y el Tesoro.

Un claro ejemplo es Bank of America. El mayor banco del país por activos tiene unas necesidades de capital de 34.000 millones de dólares tras haber recibido ayudas ya del Tesoro de 45.000 millones. Sin embargo, la entidad ha rechazado de plano seguir recibiendo fondos públicos y ha apostado por salir al mercado para obtener el capital necesario para asegurar su supervivencia en la crisis financiera.

Así, Bank of America completó la pasada semana una ampliación de capital de 13.470 millones de dólares tras sacar a subasta pública un total de 1.250 millones de acciones a un precio medio de 10,77 dólares por cada una. Algunos medios estadounidenses ya apuntan a que el gigante bancario podría lanzar en las próximas semanas otra ampliación de capital para captar otros 8.250 millones de dólares. Otros que han mostrado su intención de devolver cuanto antes las ayudas recibidas son Morgan Stanley, Goldman Sachs y JP Morgan, que en conjunto han recibido 45.000 millones del TARP.

Quien por el momento parece que se toma con más calma el reintegro al Estado de los fondos de rescate recibidos es Citigroup, que a diferencia de otros, no ha adelantado aún una fecha. Citi, que se ha beneficiado de tres rescates públicos, por valor de 50.000 millones de dólares, necesita según las pruebas de solvencia financiera realizadas por la Fed y el Tesoro unos 5.500 millones de dólares de capital adicional.